martes, julio 21, 2026

Vigilia por la revolución sandinista



Fuente

SABELLA

 

Ahora sabemos que antes de jugar con Irán, Messi dijo: "¿Quién sabe cómo juegan estos terroristas?" (el pibe es un talento, pero poco sabe de ideologías). Sabella paró el entrenamiento y dio una larga charla al seleccionado. No habló de tácticas ni de jugadas. Les explicó el proceso histórico de Irán, desde los persas hasta la situación geopolítica estratégica del presente. Eso hizo que antes de iniciarse el partido, Messi hablara con el capitán de los iraníes y le preguntara, con respeto, sobre cómo estaban en su país. 

Cuando terminó el partido con Bosnia, los periodistas se quedaron con la boca abierta cuando Di María expresó lo que significaba haber jugado con un equipo integrado por "los bebes de la guerra". Y hay muchos relatos más que testimonian la tarea integral, cultural, de Sabella. 

Las charlas de este técnico con la selección, fueron denunciadas ante Grondona por el representante de AFA: "este tipo (por Sabella) se mete en cosas que nada tienen que ver con el futbol...Les está quemando la cabeza a los chicos".

Lo que estaba haciendo Sabella, era enriquecerles su humanidad, ampliarles la visión, poniendo en sus cabezas algo más que una pelota. 

Esto es lo que hizo que esta selección fuera única, nueva y que un día se negaran a jugar un partido en un estadio israelí, construido sobre un poblado palestino exterminado: la impronta dejada por un verdadero maestro de la vida

¡NUNCA TE LO CONTARÓN, NI TE LO CONTARAN LOS MEDIOS DE COMUNICACION HEGEMONICOS!

Gabriel Barra

Del muro

De Fernando Aguinaga

martes, junio 30, 2026

Mensajes de la selección nacional de fútbol de Irán.

 Desde el antiguo Irán de hace miles de años hasta el Irán civilizado de hoy, el espíritu de Irán permanece vivo e inquebrantable. Llegamos a Los Ángeles con orgullo, competimos con deportividad y dejamos esta ciudad con honor. Los Ángeles, gracias por su hospitalidad. Y gracias a todos los iraníes que apoyaron a Irán con todo su corazón, su voz y su ser durante estos 180 minutos. Deseamos paz, respeto y amistad entre todas las naciones del mundo", decía el mensaje completo




sábado, mayo 30, 2026

El oligopolio en la exhibición cinematográfica y el acceso a la cultura

 


MANUEL GARCIA PEREIRA

Los cines, tal y como los conocemos hoy en día, surgieron durante la primera década del Siglo XX, en todo momento siendo conocidos como espacios populares y accesibles donde compartir momentos de sociabilidad en torno a un nuevo arte. Es por ello por lo que, en este texto, se buscará hacer un breve repaso de las formas que han ido adquiriendo los cines a lo largo de la historia, y sus implicaciones respecto a la accesibilidad de un arte que históricamente ha sido creado para el disfrute de todo tipo de clases sociales.

A lo largo de la historia ha existido en la industria de la exhibición diferentes grados de concentración y organización, pasando de pequeños barracones en ferias, cafés o salones de variedades, que estaban adquiridos o alquilados por los propios feriantes o empresarios de vodevil, y donde era común que se combinasen las proyecciones con otro tipo de actividades, ya fuese actuaciones o música en vivo.

Rápidamente, debido a su creciente popularidad, el cine se asentó como alternativa de ocio y comenzó a tener espacios más exclusivos. Debido a ello, se convirtió en un negocio comercial urbano, donde las salas se dividían entre los grandes “palacios de cine” situados en el centro de las ciudades, propiedad de grandes cadenas locales, y los cines de barrio, que, aunque tuvieron su periodo de máximo esplendor a partir de los 40, a menudo operaban bajo propiedad de exhibidores independientes. Ambos marcarían por completo la exhibición durante las próximas décadas. Sin embargo, a nivel industrial estructural, la propiedad de estos cines sí que fue objeto de cambio. En su inicio, mientras que en EE. UU. la conformación de los grandes estudios de Hollywood, durante los años 20 hasta los 40, implanta un sistema de integración vertical donde eran dueños de la película, actores y de las salas donde se proyectaban, modelo que dura hasta 1948, momento en el cual se obligó a los estudios a vender sus salas para evitar monopolios, lo cual dio paso a una reconfiguración de los cines hacia una descentralización del sector dirigida a un enfoque de mayor calado local. Esto, en cambio, no se replica tanto en Europa como en España, ya que se observa una mayor heterogeneidad. En España, por ejemplo, encontramos empresas nacionales o familias propietarias de los cines como los Reyzábal con el Cine Callao de Madrid.

Sin embargo, a partir de los años 50, con la decadencia del sistema de estudios y la aparición de la televisión, las salas de exhibición entraron en crisis y se vieron obligados a reestructurarse. Los grandes palacios empezaron el proceso de subdivisión de sus gigantescas salas en otras de menores capacidades de cara a ofrecer mayor variedad de películas, mientras que los cines de barrio aguantaron durante los años 60-70 pero con cada vez también progresivo desgaste. Todo esto en un contexto en el cual la dinámica capitalista de reestructuración neoliberal también observa su reflejo en el sector de la exhibición, ya que a partir de los años 80, con el renacer, expansión y homogeneización del cine como un negocio multimillonario y, ante la decadencia y progresiva desaparición de los modelos hasta entonces vistos, aparecen las primeras cadenas de exhibición, las cuales crearon el concepto de multicines en las afueras y en centros comerciales, promoviendo la actual idea de entender estos complejos como espacio para el consumo exacerbado. Es, por tanto, la dinámica iniciada en los ochenta la que ha ido derivando en la creciente conformación de conglomerados internacionales, y en los cuales su funcionamiento viene determinado por las grandes multinacionales líderes del sector, o donde los fondos de inversión también tienen participaciones. En este sentido, el espacio para cines independientes y de pequeña escala queda relegado a la marginalidad en favor de una industria corporativista globalizada. En este sentido, en España observamos como, por ejemplo, la principal cadena a nivel nacional, Cinesa, filial del grupo Odeon Cinemas Group y perteneciente a la multinacional estadounidense AMC Theatres, que tienen grandes vínculos con fondos de inversión, entre los cuales se encuentran The Vanguard Group o Black Rock, ostenta, según datos de la CNMC, a nivel nacional entre el 20-30% de la cuota de ingresos y espectadores, y a nivel, por ejemplo, de la Comunidad de Madrid, entre el 40-50%. Si a todo ello le sumamos los acuerdos de programación que tiene con empresas como Kinépolis, representan entre ambos el 50-60% de la cuota. Todo ello a su vez se complejiza en mayor medida si rápidamente mencionamos que, añadido a este grado de concentración, también habría que sumarle el del sector de la distribución, para el cual ya en el año 2013 más del 70% de las películas para las grandes cadenas de exhibición, provenía de cinco proveedores, Walt Disney, Warner Bros, Universal, Sony Pictures España, filiales de las grandes “majors” norteamericanas.

Ahora bien, toda esta reestructuración y cambio en el modelo, ¿Qué ha supuesto para la accesibilidad de las clases populares a las salas de proyección? En un intento de observar la evolución del precio de las entradas, teniendo en cuenta la complicación que supone y, apoyándome de un estudio colaborativo de Luis Deltell y sus alumnos, de la Universidad Complutense de Madrid, acerca del precio del entre 1930 y 2012, y en un texto de Luis Alemany, se observa como aquellas entradas que en el año 1958 costaban una media de 19,50 pesetas en cines de estreno o 6,25 en un cine de sesión continua, convirtiéndolas a euros y actualizando a precios del año 2015, como periodo de mayor estabilidad monetaria, observamos que equivaldría a 4,93 euros y 1,64 respectivamente. A partir de estos datos estaríamos observando, por tanto, un encarecimiento del propio acceso a las salas de cine como actividad social y recreativa, lo cual, en los últimos años, dada la inestabilidad económica en que nos encontramos, se ha visto crecientemente agravado, llegando a nivel español a máximos históricos.

Precio de las entradas (1958-2025)

Esto se vería incluso exacerbado si tenemos en cuenta las divergencias que ocurren a nivel nacional, ya que ciudades como Madrid, mayor núcleo urbano, la entrada en un Cinesa en fin de semana puede llegar a alcanzar precios de alrededor de los 12 euros mientras que hacer la misma actividad, según datos de SGAE y BoxOffice, en Burgos rondaría los 7.7 euros.

Es por ello que, en un contexto de cada vez mayor incertidumbre, actividades de carácter lúdico y sociales como la asistencia al cine, aun manteniendo su carácter de mayor accesibilidad de entre todas las artes, ha visto como recientemente se ha ido encareciendo de forma continuada su accesibilidad, todo ello en un momento en el cual el propio sector cinematográfico, tanto a nivel de producción, distribución como exhibición está en una creciente oligopolización derivado de la cada vez mayor competencia de las plataformas de streaming.

martes, mayo 26, 2026

A la venta las primeras entradas de dos conciertos para la Gira de Silvio Rodríguez en España

Bilbao y Sevilla.
https://silviorodriguez.es/#aviso

El icónico trovador cubano, Silvio Rodríguez, ha anunciado una esperada gira en España entre septiembre y octubre de 2026 tras el lanzamiento de su álbum de 2024 "Quería Saber", marcando su primera gira en el país tras años sin venir a nuestra tierra



jueves, mayo 21, 2026

The Mandalorian and Grogu’:cómo ‘Star Wars’ da esperanza para lidiar con los “imperios malvados de la Tierra”


La nueva película de la franquicia, con la que busca redimirse de su larga ausencia en taquilla, lleva al cine la serie de ‘The Mandalorian’ apostando por el actor de moda Pedro Pascal

Pedro Pascal, interpretando al Mandaloriano, junto a Grogu Disney

Francisco Gámiz

20 de mayo de 2026 22:33 h

Actualizado el 21/05/2026 05:30 h

Pedro Pascal necesita tan solo diez minutos para erigirse como uno de los principales salvavidas del Hollywood más taquillero , una estimación del tiempo que se le ve el rostro al actor chileno en The Mandalorian and Grogu, la nueva apuesta de Star Wars para los cines después del éxito de la serie en Disney+. Cubierto por una armadura y un casco metálicos durante prácticamente toda la película, Pascal es la nueva baza de la franquicia galáctica en su regreso a la gran pantalla tras el estreno de Episodio IX - El ascenso de Skywalker en 2019, que no tuvo la acogida esperada.

El actor, que alcanzó la fama tras su participación en Juego de Tronos, y que desde entonces ha protagonizado títulos de enorme tirón como Gladiator II o The Last of Us, se ha convertido en una figura clave dentro del universo de Star Wars. De su primera inmersión en la saga hace ya casi siete años, cuando empezó a interpretar a Din Djarin, el Mandaloriano, en la serie The Mandalorian. A aquello le sucedieron hasta tres temporadas y la continuación que llega ahora a la cartelera en formato de película. Pero Pascal no está solo: Sigourney Weaver, que viene de retomar su personaje en Avatar el año pasado, también forma parte de la cinta.

Este es el debut de Weaver en la franquicia. La actriz, un referente en la ciencia ficción por su papel en la saga Alien, considera que al público le siguen atrayendo historias ambientadas en el espacio porque “tienen lugar en el futuro” y “aún no hemos llegado a ese punto”. “Seguimos teniendo la esperanza de que habrá un futuro en el que nos adentraremos en el espacio”, dice la actriz. “Espero de verdad que lleguemos a ese punto. Tenemos que lidiar con algunos imperios malvados aquí en la Tierra antes de que podamos trabajar todos juntos y enviar naves tripuladas por hombres y mujeres al espacio, para averiguar así si hay otros seres ahí fuera. Y estoy bastante segura de que los hay”, reconoce.

Pedro Pascal, en 'The Mandalorian and Grogu' Disney

Sigourney Weaver muestra satisfacción ante el hecho de que “en Star Wars en particular, todo el mundo, sin importar cuántas cabezas o colas tengan, es capaz de llevarse bien”, señalando que es una “visión muy esperanzadora y optimista del futuro”. Pedro Pascal, por su parte, afirma que se alegra de que la primera película de la saga se titulara Una nueva esperanza. Este, además, alude a su fenómeno fan: “Lo que más me llama la atención es cuando la gente se disfraza con esos trajes increíbles, recordándote lo que es Star Wars y todas sus diferentes culturas. Eso es lo más importante, porque ves a los buenos, a los malos y todo lo que hay entre medias”.

“Hay un amor por la narración que se materializa ante ti gracias a la gente que disfruta de estas historias. Me encantó que, cada vez que iba a por un café o preguntaba dónde estaba el baño, siempre me respondían: 'Este es el camino'”. El actor se refiere al lema más icónico de la cultura mandaloriana, popularizado precisamente por la serie The Mandalorian. Se trata del nuevo “Que la fuerza te acompañe”, una de las frases más populares de Hollywood en las últimas décadas, y es una de las grandes incorporaciones del Mandaloriano al imaginario de los seguidores de La guerra de las galaxias.

Una película para aquellos que no son fans

La película, dirigida por Jon Favreau, sigue al Mandaloriano y a Grogu —una criatura pequeña y vulnerable de la que asume la protección— en un momento en el que el antiguo Imperio galáctico ha caído y la frágil Nueva República aún no controla los márgenes del universo. Al personaje de Pedro Pascal, un contratista independiente para este nuevo gobierno, se le encomienda la tarea de localizar y neutralizar a los altos mandos imperiales que aún operan en la sombra y amenazan la paz. Este argumento, que puede despistar a quien no está al tanto de las complejas intrigas políticas de la saga, apenas es esencial en una cinta pensada para que cualquiera pueda disfrutarla.

Pedro Pascal y Sigourney Weaver, en 'The Mandalorian and Grogu' Justin Lubin / Disney

Pedro Pascal destaca que el protagonista “siempre está en modo de supervivencia total”: “Siempre está en algún tipo de misión que se convierte en una aventura increíble y emocionante, a veces totalmente peligrosa. En este caso, sí, está en un buen lío con algunos de los villanos más icónicos del mundo de Star Wars. Y es una auténtica delicia poder trabajar en todo esto”. El actor detalla que se sintió “totalmente arropado” por la “habilidad de todo un equipo de personas que son las mejores en el sector”. “Simplemente, te sumerges de lleno, literalmente”, dice Pascal, que hace referencia a una de las escenas de la película.

El intérprete, además, asegura que esta es la “relación creativa más duradera” que ha tenido. “Es el tiempo más largo que he interpretado a un personaje y en el que he colaborado con gente increíble. Que sea Star Wars es muy apropiado porque crecí viendo Star Wars. Mis primeros recuerdos de ir al cine son de ver Star Wars”, apunta Pascal, agregando que es una “avalancha de regalos poder estar asociado a algo tan especial como esto”, así como “compartirlo y disfrutarlo con tanta gente”. Asimismo, celebra haber tenido la oportunidad de sentarse al lado de una de sus ídolos, Sigourney Weaver. “Favreau sigue contratando a gente increíble para incorporarla al proyecto”, comenta.

Weaver, por su lado, asevera que el rodaje “fue muy emocionante”, sobre todo durante la escena en la que pilota la mítica nave X-Wing de la saga. “He estado en diferentes naves espaciales, pero ninguna que se moviera tan rápido ni ninguna que fuera tan ágil. Fue realmente como un sueño hecho realidad”, declara la actriz. “Jon Favreau, al haber sido un actor maravilloso, tiene mucha experiencia y es muy bueno seleccionando el reparto. Si te da indicaciones, es solo una ayuda técnica. Por lo demás, lo que te transmite es confianza y fe en que vas a salir adelante”, concluye.