sábado, enero 31, 2026

Andalucismo de sangre y hueso: Blas Infante resucita para señalar las vergüenzas del presente




El Gran Teatro Falla ha servido de escenario para un ejercicio de memoria histórica con el estreno de ‘El patriota’. La comparsa de Alcalá de Guadaíra ha traído de vuelta la figura de Blas Infante, no como un busto de mármol, sino como un espíritu combativo que, 90 años después de su fusilamiento, regresa para comprobar que su legado sigue siendo una asignatura pendiente. 🏛️

📜 Un legado que quema en las manos

La propuesta nace de una idea que busca canalizar un sentimiento profundamente andalucista a través del padre de la patria. La agrupación, que hereda el empaque y la elegancia de grandes grupos de la provincia sevillana, ha logrado plasmar una puesta en escena robusta y cargada de simbolismo. Sin embargo, ese inicio arrollador que narra los últimos pensamientos de Infante antes de morir acaba diluyéndose ligeramente en un popurrí que, aunque defiende con uñas y dientes la identidad andaluza, peca de ser un catálogo de temas inconexos como la inmigración o el flamenco. 🌿

⚔️ Pasodobles: entre la pedagogía y el ataque frontal

La verdadera fuerza de esta comparsa reside en su capacidad para no dejar indiferente a nadie, huyendo de la complacencia:

  • Lección contra el olvido: En su primer pasodoble, el grupo lanza una dura advertencia a las nuevas generaciones que, por ignorancia o mala educación, coquetean con la nostalgia de la dictadura. La letra es tajante al señalar que solo hay una verdad histórica: «Franco fue un canalla y un asesino». Una postura valiente que señala directamente a los libros de texto y al sistema educativo. 📚
  • Dardo a la Junta: La segunda letra ha sido un ataque frontal a la gestión de Moreno Bonilla. Partiendo de la sensibilidad de los cribados del cáncer de mama, la comparsa denuncia la falta de recursos y los fallos en el sistema sanitario, cerrando con una sentencia demoledora sobre la falta de coraje político ante el sufrimiento de las mujeres. 🏥

🔊 Fuerza sevillana con empaque de veteranía

Musicalmente, la comparsa es un «gustazo» para los oídos exigentes. El grupo demuestra una madurez vocal envidiable, manteniendo un equilibrio perfecto entre la potencia necesaria para el Falla y la melosidad que requiere un repertorio de corte andalucista. A pesar de unos cuplés que rozan lo discreto —salvando el ingenioso remate sobre el padre de Lamine Yamal—, el conjunto suena con una jerarquía que delata la presencia de caras muy conocidas y experimentadas en las tablas. 🎤

Un patriotismo sin complejos pero con fisuras

‘El patriota’ es una comparsa necesaria por su carga política y su excelente ejecución vocal, pero corre el riesgo de ser víctima de su propia ambición temática. Mientras que la presentación y los pasodobles son dardos teledirigidos a la conciencia del espectador, el popurrí pierde el hilo conductor, convirtiéndose en una sucesión de reivindicaciones que no terminan de redondear la historia de ese Blas Infante retornado. ⚖️

Queda por ver si este «espíritu de la patria» tiene la fuerza suficiente para mantener el pulso en fases más avanzadas, donde la falta de cohesión en el cierre del repertorio podría pesar más que la brillantez de su mensaje. 🏳️‍🌈




Carta de una madre cubana a una madre norteamericana


Madre de ojos azules,

madre de Norteamérica:

mis hijos son pacíficos,

trabajan, cantan, sueñan,

aman bajo la verde

sombra de sus palmeras.


Robert, tu joven rubio,

¡qué feliz se sintiera

jugando al béisbol con mi alegre Juan

de cabellera negra!


Sin embargo, los turbios mercaderes

que a tu pueblo gobiernan

quieren que Robert asesine a Juan

bajo su propio cielo, sobre su propia tierra.


Mi Juan es noble,

pero cuando le ofenden su bandera

salta como un león,

y sus palomas luchan como fieras.


De madre a madre te lo digo:

dile a tu hijo que no venga.


Los piratas que tocan esta Isla

se quedan en sus costas,

y vivos no se quedan.

Tú llorarías sin orgullo

lágrimas de vergüenza.


Por el contrario yo,

si Juan muriera,

como la madre de un patriota

tendría una orgullosa pena.


Pero es mejor, querida mother Mary,

que Juan y Robert vivan cada uno en su tierra,

y que solo en estudios, en deportes y en arte

entablen amorosas competencias.


Te prometo que Juan jamás será agresor.

Lo enseñé a respetar soberanas enseñas.


Pero si Robert viene y le dispara,

Juan tiene, mother Mary, derecho a su defensa.


Madre de ojos azules,

madre de Norteamérica,

por la vida de Robert de cabellera de oro

y la vida de Juan de cabellera negra,

cantemos a la paz

dulce canción fraterna.


Y no dejes que turbios mercaderes,

que piensan en el oro

y en tus hijos no piensan,

manden a Robert, a tu joven rubio,

a matar y a morir en mis palmeras.


De madre a madre te lo advierto:

DILE A TU HIJO QUE NO VENGA.


✍️ Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí)

domingo, enero 18, 2026

Tontxu: «Infinidad de personas son felices creando sin necesidad de enseñárselo al vecino»

 

El cantautor bilbaíno Tontxu Ipiña, directivo de la SGAE entre 2014-2020, ha editado su 15º disco, 'Pueblo Futuro', con diseño gráfico de Moncho Borrajo y 12 cortes en los que canta y toca todo lo que se oye, resonando a Ana Belén, Coppel, Silvio, Pedro Guerra…

Óscar Cubillo

Martes, 13 de enero 2026 

Con título inspirado por el último disco en vida del cantautor rock donostiarra Rafael Berrio, 'Niño Futuro' (2019), y envuelto en una portada pintada por Moncho Borrajo en su casa de Tenerife durante el confinamiento de la pandemia (el humorista orensano aporta una serie de ilustraciones tituladas 'Cronología de un incendio forestal'), llega el reciente 'Pueblo Futuro', el decimoquinto álbum del cantautor bilbaíno de 53 años Tontxu, alias de Juan Antonio Ipiña García, que ahora vive en la naturaleza de la Sierra de Gata con su familia, donde trabaja y desde donde dirige una carrera que en los próximos tres meses le llevará a actuar por Madrid (jueves y viernes en el Rincón del Arte Nuevo), Cuenca, Murcia, Elche, Ciudad Real, Santiago de Compostela y Lugo (aquí el 17 de abril.

'Pueblo Futuro' es un trabajo que Tontxu califica de un poco experimental en la siguiente jugosa conversación. Pero no teman, que tras el arranque hablado, de una suerte de rap a lo Rayden ('Idiota') y de una pieza quizá sí experimental cual híbrido entre Manu Chao y Víctor Manuel ('Agenda 2030'), sus canciones nos recuerdan de modo natural a Ana Belén ('¿Cambiamos de cuarto o rompemos la cama?', 'Placer', la algo indie 'Víctima'), al getxotarra dylanita residente en Madrid Coppel (el tango 'Estáis hablando con una padre demasiado estricto', que es también algo Javier Krahe, sí, y la muy dylanita 'Los nuevos profesores'), al cubano Silvio Rodriguez ('Mi naturaleza') y al canario Pedro Guerra, el mismo que eclosionó a la vez que Tontxu, en el boom de los cantautores de los 90 ('El réquiem del Bola').

Para este lanzamiento Tontxu se ha tirado diez años trabajando en su estudio casero, o más bien doméstico. Y tras manejar 250 canciones, al final se ha quedado con este puñadito o ramillete, una docena en la que todo lo que suena lo ha cantado y tocado él: « La programación de las baterías, la grabación del bajo, las guitarras acústicas, españolas y eléctricas, los pianos, teclados, acordeones, las segundas voces y los coros… todo. Absolutamente todo lo que se escucha en este disco», pone en la hoja de promoción.

Que nos cuente Tontxu Ipiña sobre su novedad, su modo de vivir y trabajar actual, y de su polémica con los derechos de autor, por lo que no le preguntamos pero se alarga orgulloso sobre esa polémica de la rueda nocturna.

- Tontxu, pone en la hoja promocional que en 2024 actuaste en el Arriaga y ya todo te da igual. ¿Qué le pides ahora a tu profesión, la música?

- Volver a hacer lo del Arriaga, pero sin los nervios que me impidieron disfrutar del concierto más importante de mi carrera. Por un lado fue tierno sentir ese pánico y esa responsabilidad, pero creo que estando más relajado hubiera dado mucho más de mí y sobre todo tendría mejor recuerdo. La cuarta pared del Arriaga es un toro de lidia

- ¿Dónde vives y cómo es tu día normal si no tienes concierto?

- Vivo donde se juntan Castilla y León, Extremadura y Portugal, prácticamente en la Raya Real, en la Sierra de Gata. Hago una vida familiar con mi mujer y dos hijos de 7 y 10 años de edad. Compongo para mí, y arreglo y produzco para otros cantautores que aún hacen canciones de forma artesanal, pero sin despreciar las nuevas herramientas que tenemos a nuestro alcance para lograr lo que hace unos años era impensable sin la IA.

"Ena” o el sinsentido de la monarquía

 


Las carga el diablo

El pasado lunes día 22 TVE emitió el sexto y último capítulo de Ena, la serie adaptada para la televisión por Javier Olivares, a partir de la novela de Pilar Eyre, cuya protagonista es Victoria Eugenia de Battenberg. Al aparecer los títulos de crédito del final, lo primero que he decidido es volver a vérmela entera, pero del tirón. La historia es muy potente y, tal como está narrada, nutre y enriquece al tiempo que entretiene. Interesa y escuece, lo tiene todo.


“Ena” evidencia el sinsentido de la monarquía porque deja al descubierto sus enormes contradicciones estructurales. Tal como está contada, la historia no necesita de discursos explícitos, le basta con mostrar cómo funciona. No es que sea precisamente una serie antimonárquica, de hecho juega a menudo a la contención, al tono elegante y al respeto formal, pero ahí está precisamente el problema para la institución, porque cuando se cuenta la monarquía tal cual es, el resultado roza el absurdo.


La serie retrata un sistema basado en la herencia, no en el mérito; en la opacidad, no en la rendición de cuentas; en el sacrificio de las personas, especialmente de las mujeres, en nombre de una “institución” abstracta que nunca responde por el daño que causaEna aparece como una figura atrapada, sin margen real de decisión, utilizada como pieza funcional para preservar una continuidad dinástica que se presenta como destino inevitable. Y ahí está el sinsentido, porque son vidas reales subordinadas a una ficción histórica.


Lo que Ena deja claro es que la monarquía exige una disciplina emocional y moral incompatible con una sociedad moderna. No hay libertad plena, no hay igualdad, no hay derecho al error. Todo se supedita a la imagen, al silencio y a la apariencia de estabilidad. La serie muestra cómo el “servicio a la corona” no es un honor romántico, sino una forma de alienación: se pertenece a la institución y no eres dueña de tu persona.


A través de la figura de un estomagante y sinvergüenza Alfonso XIII, vemos cómo la monarquía necesita una red constante de complicidades políticas, mediáticas y familiares para sostenerse en un ecosistema donde nada es transparente. Podríamos afirmar que la historia funciona casi como una demostración empírica de por qué la monarquía es un anacronismoSu esencia es incompatible con la igualdad ante la ley o la autonomía personal.


Quizá lo más demoledor de Ena sea que no necesita subrayar nada. Basta con observar, con ver cómo el peso de la corona aplasta biografías enteras para sostener una idea heredada del pasado. Lo que sería la pregunta clave, la serie la deja flotando en el aire sin formularla del todo: ¿Para qué sirve a día de hoy una institución que solo puede funcionar a costa del silencio y la desigualdad?


La historia no está cerrada”, dijo Eyre al publicar su novela. Olivares, al adaptarla, parece haber certificado lo mismo desde la pantalla, que la memoria es un territorio vivo, polémico e incómodo, que la monarquía no tiene sentido que continúe existiendo por más tiempo. De hecho, hace más de doscientos años que tendría que haber dejado de existir. Lo dicho. Volveré a verme la serie y también a releer el libro de mi admirada Pilar Eyre.


J.T.

domingo, enero 04, 2026

Respeto (Por Venezuela)

Víctor Heredia

Respeto y sueño

La paz del mundo 

Respeto y quiero

que debatamos 

Respeto y pienso

que ya no es justo

que mi respeto

trague metralla

de tus cañones. 

Respeto al hombre 

que no respetas

Y te respeto aunque

no respetes que te respete  

Respeto al suelo que 

me contiene y que no respetas 

Respeto todo lo que no entiendes y te envilece.   

Respeto soberanías y democracias que no respetas

Respetá un poco así no olvido

que soy un hombre que aún

respeta lo que irrespetas. 

Porque algún día saldrá a buscarte tu propio monstruo 

y no habrá forma de que te escapes, ni que te salves. 

Irrespetuoso.

miércoles, diciembre 31, 2025

Granada Abierta cree que la celebración de la Toma "favorece el avance del fascismo" y reclama una capital cultural "sin pendones, espadas ni marchas militares"

IndeGranada Lunes, 29 de Diciembre de 2025

 La plataforma Granada Abierta ha presentado este lunes el Manifiesto 2 de Enero, con el que vuelve a reivindicar una capital cultural "sin pendones, espadas ni marchas militares". 

Presentación del manifiesto y del acto alternativo a la Toma.

El coordinador de la plataforma ciudadana, Paco Vigueras, tras indicar que la Toma es "una manipulación histórica, fue una capitulación que incumplieron los Reyes Católicos", ha alertado de que los actos "favorecen el avance de la ultraderecha y fomentan la islamofobia". Al respecto, ha lamentado que un año más "unos cuantos energúmenos" gritarán consignas como "España cristiana y no musulmana", en un "espectáculo lamentable que daña la imagen exterior de Granada y perjudica su candidatura a capital cultural 2031".

Por ese motivo, ha señalado, Granada Abierta organiza un acto alternativo e insta al Ayuntamiento de Granada a "reflexionar", reclamándole que apueste por un acto intercultural en el que haya música y poesía.

En la presentación del acto alternativo, el cantaor Juan Pinilla ha sido el encargado de dar lectura al Manifiesto 2 de Enero de Granada Abierta:

MANIFIESTO 2 ENERO 2026

GRANADA CAPITAL CULTURAL, SIN PENDONES, ESPADAS NI MARCHAS MILITARES 

Granada Abierta es una plataforma ciudadana que lleva más de 30 años trabajando para transformar el Día de la Toma en una Fiesta de las Convivencia.

Granada Abierta vuelve a denunciar que la Toma se ha convertido en una celebración anacrónica, sectaria y excluyente, insostenible en democracia. Consideramos un despropósito que una ciudad como Granada, que vive de la Alhambra, sea capaz de celebrar cada 2 de enero la expulsión de quienes construyeron el monumento nazarí, convertido hoy en patrimonio de la humanidad.

Con toda su parafernalia nacional-católica y militarista, el Día de la Toma recuerda demasiado a la dictadura de Franco. Esta celebración debió ser transformada durante la Transición, pero no se hizo y nos dejó otra asignatura pendiente. Es necesario conmemorar el 2 de enero con un encuentro de todas las Culturas que han contribuido a la prosperidad de Granada, a lo largo de los siglos. Una celebración, sin vencedores ni vencidos, en la que pueda participar toda la ciudadanía.

Resulta preocupante ver cómo la celebración de la Toma favorece el avance del fascismo. La derecha extrema y la extrema derecha toman de nuevo la Plaza del Carmen, hasta convertirla en una concentración de nostálgicos, que promueve la islamofobia. Una fiesta que requiere de un amplio dispositivo policial para evitar enfrentamientos, no se le puede llamar Fiesta. Consideramos que la.deriva ultraconservadora del Día de la Toma daña la imagen de Granada y perjudica a nuestra ciudad, en su candidatura como capital cultural de Europa en 2031.

Recordamos al equipo de gobierno que hay otra forma de conmemorar el 2 de enero: cambiando el pendón, la espada y la marcha militar, que son símbolos de guerra, por la poesía y la música, que representan la cultura de la paz.

Y solicitamos al Ayuntamiento de Granada que dé un primer paso, con la lectura de un manifiesto por la Concordia y las Culturas, desde el balcón municipal.

¡Qué mejor forma de empezar el año que llamando a granadinas y granadinos a la convivencia!

Por otra parte, Pilar Negro, integrante de la plataforma, ha dado a conocer las últimas investigaciones históricas en torno a la Toma, firmadas por Juan Antonio Vilar Sánchez en el libro "1492-1502. Una década fraudulenta".

En cuanto al acto alternativo del 2 de enero, Carmen Caballos ha sido la encargada de detallar el programa.

El acto se celebra, bajo el lema Por la Convivencia, No a la Toma, en la Plaza de Mariana Pineda a las 11.30 horas. 

Presentado por Paco Vigueras, coordinador de Granada Abierta, Consuelo Fernández leerá el Manifiesto 2 de Enero de 2026. Este año, Granada Abierta cuenta con el apoyo de Reynaldo Fernández, que ha sido director del Patronato de la Alhambra y el Generalife y del Centro de Documentación Musical de Andalucía.

A continuación, habrá una lectura colectiva de Intelectuales Por la Convivencia y contra la Toma, con textos de Federico García Lorca, Francisco Ayala, Antonina Rodrigo, Carlos Cano, Tarik Alí, Federico Mayor Zaragoza, entre otros.

También una lectura poética "Lorca dijo no a la Toma", coordinada por Pepa Merlo, en la que intervendrán los poetas Marina Tapia, Javier Gilabert, José Manuel Darro y Álvaro Salvador, entre otros.

Además, Nadi Hindi leerá un poema de Mahmud Darwish, en homenaje al pueblo palestino, y otro poema de Hiba Abu, asesinada en Gaza en octubre de 2023. Granada Abierta recuerda así que Israel está violando el alto el fuego y sigue cometiendo genocidio en Gaza.

El acto contará también con la participación del cantaor Juan Pinilla  y la cantautora Beatriz Alcaraz, acompañada a la guitarra por Pepe Agudo.

Video: Antonio Lara Arco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 








miércoles, diciembre 24, 2025

Plácido: el clásico navideño que burló la censura franquista y expuso la doble moral cristiana


Una comedia coral de Berlanga y Azcona que convirtió la caridad en espectáculo y dejó un retrato social que sigue vigente

Luis Abascal/El plural

20/12/2025 - 07:54

Escena de Plácido, el filme navideño de Berlanga.

En Plácido (1961), la música no actúa como “decorado navideño” sino que sirve para tensar el contraste entre el ambiente festivo y el engranaje social que la película pone en marcha. Entre villancicos, retransmisiones y ruido de calle, Berlanga construye una Nochebuena donde la caridad se vuelve performance pública, y el protagonista —un trabajador precario con un motocarro que no puede pagar— queda atrapado en una carrera contrarreloj.

Un dato que condensa la relación con la censura: el título original previsto —vinculado directamente al lema de la campaña— no prosperó, y el filme acabó estrenándose como Plácido (tomando el nombre del protagonista). El argumento se mantuvo; el rótulo, no.

El contexto: cine, industria y época

España, 1961: el cine vive bajo el sistema de censura, y Berlanga ya llegaba “marcado” por problemas previos con los recortes oficiales. En ese marco, Plácido se apoya en una campaña de caridad navideña (“Siente un pobre a su mesa”) que el propio régimen había impulsado, y la convierte en argumento. Una ciudad de provincias organiza un gran evento benéfico con desfile, patrocinio y presencia de “artistas” llegados de Madrid. El resultado es una radiografía de cómo la solidaridad se convierte en escaparate y la doble moral cristiana una justificación para sentirnos bien.

La película fue la primera colaboración de Berlanga con Rafael Azcona, un tándem decisivo en el cine español. El guion plantea un mecanismo simple y demoledor ya que la campaña navideña necesita un “operario” que lleve la estrella y empuje la logística del acto. Ese operario es Plácido (Cassen), que esa misma noche debe pagar la primera letra del motocarro con el que se gana la vida. Mientras los organizadores buscan quedar bien, Plácido encadena recados, esperas, gestiones y humillaciones con el tiempo en contra. Un hombre de clase obrera, bueno y humilde, que debe lidiar con personajes egoistas que exponen al público esa doble moral anteriormente citada. 

Hay un elemento especialmente recordado: el villancico final, que generó comentarios y polémica desde el estreno por su tono sombrío y su remate verbal. Más que “final feliz”, deja una última vibración incómoda:

′Madre en la puerta hay un niño,

mas hermoso que el sol bello.

Tiritando está de frío,

porque viene casi en cueros.

Pues dile que entre y se calentará,

porque en esta tierra

ya no hay caridad,

ni nunca la ha habido,

ni nunca la habrá.′′

Recepción, premios y legado

Plácido fue candidata al Oscar a mejor película de habla no inglesa en la 34.ª edición (correspondiente a películas de 1961) y finalmente perdió frente a Como en un espejo de Ingmar Bergman.

En España, obtuvo reconocimientos como las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos (incluyendo premios principales) y premios en el circuito nacional, consolidándose pronto como un título mayor de su director.

Una de las claves de su permanencia es que Plácido no necesita explicar su tesis. La idea de la solidaridad convertida en evento —patrocinado, retransmitido, con celebridades y foto final— es perfectamente reconocible hoy, aunque cambien los formatos y las pantallas. Y su manera de contar (coral, ruidosa, con ritmo de “trámites” y urgencias) se sigue estudiando como marca de estilo.

Estrenada en 1961, Plácido logró colar bajo la censura una sátira social construida con precisión. Una Nochebuena “benéfica” donde la caridad se exhibe y el pobre se gestiona como atrezzo. El cambio de título, la alianza Berlanga–Azcona y su recorrido internacional (incluida la nominación al Oscar) explican por qué se convirtió en clásico. Pero lo que la mantiene viva es su dispositivo. Música navideña, ruido coral y un protagonista que corre para sobrevivir mientras los demás corren para aparentar.


Andalucismo de sangre y hueso: Blas Infante resucita para señalar las vergüenzas del presente

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