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miércoles, septiembre 16, 2026

Fragmento del libro:“Víctor Jara : Un canto truncado” Testimonio de su esposa, Joan Jara._😔✊🏽🇨🇱

"Lo siento, tenía que encontrarla…Lamento decirle que Víctor ha muerto… Encontraron su cuerpo en la morgue. 

(…) Le ruego que sea valiente y que me acompañe para identificarle. ¿Llevaba calzoncillos azul oscuro?. Tiene que venir, porque su cadáver lleva allí casi cuarenta y ocho horas y, si nadie lo reclama, se lo llevarán y lo enterrarán en una fosa común.

(…) Bajamos un oscuro pasadizo y entramos en una enorme sala. Mi nuevo amigo me apoya la mano en el codo para sostenerme mientras contemplo las filas y filas de cuerpos desnudos que cubren el suelo, apilados en montones, en su mayoría con heridas abiertas, algunos con las manos todavía atadas a la espalda. Hay jóvenes y viejos…cientos de cadáveres…en su mayoría parecen trabajadores…cientos de cadáveres que son seleccionados, arrastrados por los pies y puestos en un montón u otro por la gente que trabaja en el depósito 

(…) Me paro en el centro de la sala, buscando a Víctor sin querer encontrarle y me asalta una oleada de furia. Se que mi garganta emite incoherentes ruidos de protesta, pero Héctor reacciona instantáneamente.(...)

Nos envían a la planta superior. El depósito está tan repleto que los cadáveres llenan todo el edificio, incluyendo las oficinas. Un largo pasillo, hileras de puertas y, en el suelo, una larga fila de cadáveres , estos vestidos, algunos con aspecto de estudiantes, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta…Y en la mitad de la fila descubro a Víctor.

Era Víctor, aunque le ví delgado y demacrado¿Qué te han hecho para consumirte así en una semana?. Tenía los ojos abiertos y parecía mirar al frente con intensidad y desafiante, a pesar de la herida en la cabeza y terribles moretones en la mejilla. Tenía la ropa hecha jirones, los pantalones alrededor de los tobillos, el jersey arrollado bajo las axilas, los calzoncillos azules, harapos alrededor de las caderas, como si hubieran sido cortados por una navaja o una bayoneta…el pecho acribillado y una terrible herida abierta en el abdomen…las manos parecían colgarle de los brazos en extraño ángulo, como si tuviera rotas las muñecas, pero era Víctor, mi marido, mi amor.

En ese momento también murió una parte de mi. Sentí que una buena parte de mi moría mientras permanecía allí, inmóvil y callada…incapaz de moverme, de hablar."



sábado, septiembre 02, 2023

La justicia es eterna para Víctor Jara:

 la Corte Suprema de Chile condena a siete exmilitares por el secuestro y homicidio del cantautor

 A dos semanas de que se vaya a cumplir el 50 aniversario del asesinato del cantautor Víctor Jara, la Corte Suprema chilena ha dictado una sentencia definitiva contra siete exmilitares, a los que ha condenado a 15 años de prisión por el secuestro y asesinato del compositor. El tribunal también impone una pena de 10 años por el secuestro del entonces director de Prisiones, Littré Quiroga. Ambos fueron torturados y ultimados a balazos. Los condenados, de entre 73 y 85 años, son Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana y Hernán Chacón Soto, responsables de dos muertes ominosas. Los cadáveres fueron arrojados en un terreno baldío cerca de las vías del tren, en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano de Santiago de Chile, el 16 de septiembre de 1973.

El autor de canciones míticas como Te recuerdo, Amanda o A desalambrar tenía 40 años cuando fue víctima de una muerte horrible. Fue salvajemente torturado, recibió puñetazos, golpes de culata y patadas en la cara y en las manos y terminó acribillado a balazos. Le destrozaron la cabeza, pero mientras aguantaba la paliza Víctor Jara reía, quizá fuera una mueca de terror, pero Víctor siempre llevaba la sonrisa puesta. Antes de que morir pudo escribir un poema, Somos cinco mil, que fue sacado clandestinamente del centro de torturas.


Nacido en Santiago de Chile el 28 de septiembre de 1932, era el cuarto de los seis hijos de un matrimonio campesino que vivió en condiciones de servidumbre feudal. Su padre era analfabeto y alcohólico; su madre, cantora, animaba las fiestas y los velatorios. La pareja y su progenie vivían en la miseria. En 1943, la familia se afincó en los arrabales de Santiago de Chile, lo que dejó honda huella en su memoria y despertó su conciencia política. En las raras ocasiones en que probaban la carne, los Jara creían que era día festivo. Antes de abrazar la fe comunista, Víctor Jara había dado muchos tumbos en su vocación y convicciones. Había querido ser sacerdote e hizo algunas incursiones como actor, al tiempo que ejerció de escenógrafo y gestor cultural. Con esas inquietudes pidió el ingreso en el Partido Comunista, en el que empezó a militar en los años cincuenta, como hicieron otras muchas personalidades de Chile, entre ellas el poeta Pablo Neruda, quien murió probablemente envenenado, pocos días después del golpe de Estado de Pinochet, el general que derrocó al socialista Salvador Allende.


VOCACIÓN TEATRAL

A comienzos de 1970, el compromiso político empujó Víctor Jara a abandonar su cargo como director teatral de la Universidad de Chile, faceta en la se labró un prestigio con montajes como Ánimas de día claro, La remolienda, escrita a cuatro manos con su amigo Alejandro Sieveking; Los invasores, de Egon Wolff, o El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht. La pertenencia al grupo teatral le permitió visitar Chile, Argentina, México, Colombia y otros países. En julio de 1960 a Cuba recaló en Cuba, apenas un año y medio del triunfo de los barbudos, y así conoció sí al Che después de que Fidel Castro diera plantón a la compañía.


El teatro perdió a un actor, dramaturgo y director, pero la música ganó a un cantante que descolló por su ternura y sensibilidad. Ya apuntó maneras con el conjunto folklórico Cuncumén. Venía con la lección medio aprendida, con algunas dotes adquiridas en el Seminario Redentorista de San Bernardo, donde aprendió a cantar gregoriano. Después, tras la desolación que la causó la muerte de su madre. A partir de 1965, cantó como solista en la legendaria peña de los Parra y grabó sus primeros discos, que fueron coronados por el éxito. Junto con Patricio Manns, Isabel y Ángel Parra y Rolando Alarcón, se convirtió en exponente de la Nueva Canción Chilena y, entre 1966 y 1969, dirigió el conjunto Quilapayún. Sin saber lo que era un pentagrama, alumbró canciones imborrables con el sobrio acompañamiento de su guitarra. Cantaba en un tono susurrante que «la vida es eterna en cinco minutos» y recordaba a Amanda, « la sonrisa ancha, la lluvia en el pelo…».


El 11 de septiembre, el día del golpe de Estado, en coherencia con la petición del presidente Allende para que los ciudadanos se concentraran en sus lugares de trabajo, se encaminó a la Universidad Técnica del Estado, donde trabajaba. Allí protestó junto con un millar de personas, hasta que al alba del día siguiente el Ejército tomó el campus y envió a los «prisioneros de guerra» al Estadio Chile, un siniestro escenario de la muerte que hoy lleva el nombre del cantautor. Extenuado por el hambre, la sed y el dolor, aún tuvo fuerzas para escribir un escalofriante poema que entregó, inconcluso, a sus compañeros antes de que los militares se lo llevaran.







martes, abril 11, 2006

Cronica del asesinato de Victor Jara


El 10 de septiembre de 1973 recibi una invitacion para la exposicion “Por la vida. Contra el fascismo”, que debia inaugurarse al dia siguiente en la Universidad Tecnica. Alli tenia que intervenir Salvador Allende e iba a cantar Victor Jara.
La vispera vi el enorme afiche de la exposicion. Una madre amamantaba a su criatura y la sombra de ambos estaba bañada de sangre. Era un llamamiento silencioso, pero muy expresivo, a defender la vida contra el fascismo. Victor proponia organizar un viaje de propaganda por el pais para alertar al pueblo. La exposicion antifascista de la Universidad Tecnica tenia que marcar el comienzo de esta accion.
Pero el 11 de septiembre la exposicion no se inauguro. Salvador Allende hizo aquel dia su ultimo llamamiento al pueblo y no en el Foro Griego de la Universidad, sino en el palacio de La Moneda, rodeado por los putchistas.
Allende hizo aquel dia su ultimo llamamiento al pueblo Los putchistas se apoderaron de todas las fuerzas armadas. Despues de la dimision forzosa de los generales, correligionarios de Carlos Prats, que encabezaban el ejercito de tierra, fueron destituidos de sus cargos el almirante Raul Montero, comandante de la Marina de Guerra, y Jose Maria Sepulveda, director general del cuerpo de carabineros, que no queria sumarse a los putchistas. En las fuerzas armadas se efectuo una limpia de arriba a abajo. Los fascistas lograron convertir a muchos oficiales en ciegos instrumentos del complot, convenciendolos de la necesidad de oponerse a la amenaza de exterminio de los cuadros de mando que, como ellos afirmaban, tramaba la Unidad Popular.
Pinochet encabezo el golpe
El nuevo comandante en jefe, general Pinochet, que en visperas habia jurado fidelidad al presidente Allende, encabezo el golpe. Fascista encubierto con la mascara constitucionalista, Pinochet dio orden de asediar el palacio de La Moneda. En estas condiciones Allende no se creyo con derecho a llamar al pueblo inerme a la lucha. Queria evitar un derramamiento inutil de sangre, pero decidio aceptar desigual combate en La Moneda. Sabia que con un puñado de los defensores del palacio no podria alcanzar la victoria militar. Pero el presidente estaba convencido de que el combate que libraria defendiendo el mandato del pueblo, seria una victoria moral y politica de la Unidad Popular. No queria ver derrotada la bandera de la revolucion, sino dejarla bien alta. El mandatario del pueblo prefirio morir arma en mano antes que capitular frente a los putchistas, estaba seguro que su muerte no seria esteril.
Jamas olvidare la firmeza con que hablaba Allende por los microfonos de la emisora comunista Magallanes. Su voz sonaba sobre el estruendo de las explosiones:
-Ante los hechos solo me cabe decir a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un transito historico, pagare con mi vida la lealtad del pueblo.
Hice girar la manecilla de la radio portatil. Despues de los ataques aereos las emisoras democraticas fueron callando una tras otra. Pero Magallanes seguia resistiendo. Los putchistas no pudieron interrumpir
...seguiremos aqui hasta el final...
el ultimo discurso de Salvador Allende. Luego escuche la voz familiar del locutor, que dijo: “En cualquier momento nos pueden interrumpir, pero seguiremos aqui hasta el final”. En medio de los cañonazos salio al aire la cancion de Sergio Ortega El pueblo unido, interpretada por Quilapayun. Los que se encontraban en la emisora corearon el estribillo:
Y ahora el pueblo
que se alza en la lucha
con voz de gigante
gritando: ¡Adelante!
¡El pueblo unido
jamas sera vencido!
Quienes estaban junto al microfono sabian que los enemigos abririan fuego contra ellos. Mi radio emitio un chasquido y una detonacion ahogo las voces de los cantantes.
Trate en vano de comunicar por telefono con Radio Magallanes cuando ceso de transmitir. Mientras tanto, en el centro de Santiago se levantaba una nube de humo. Los aviones de los putchistas estaban bombardeando el palacio presidencial.
Victor estuvo en la Universidad, pero no canto desde el escenario, paseaba con la guitarra entre los estudiantes tratando de animarlos. En torno al edificio el aire se estremecia de las rafagas de ametralladora.
Ahora voy a ceder la palabra a los testigos de los ultimos dias de Victor Jara. El dia del golpe lo vio Cecilia Coll, dirigente de la seccion artistica del Departamenteo de cultura e informacion de la Universidad Tecnica. La entreviste en Moscu.
Cecilia Coll: “Victor alcanzo a llegar a la Universidad cuando los militares golpistas ocupaban las posiciones claves en la capital. Pero la situacion todavia era confusa. Victor paso por mi oficina y pregunto:
-¿Que hacemos?
-Vamos a esperar
-¿Que debo hacer?
-Quedarte aqui. Animar con tus canciones a los estudiantes, academicos y trabajadores.
En espera del posible ataque fue decidido: trasladar a los estudiantes y otros trabajadores de la Universidad a la Escuela de Artes y Oficios. Era un edificio con paredes mas resistentes. Como si fuera ahora veo el rostro de Victor: llama por telefono de mi oficina a su esposa Joan.
-Debo quedarme aqui un tiempo. No te preocupes. Espera. Volvere sin falta.
Victor siempre fue un hombre del deber. Y los siguio siendo en esta peligrosa situacion. Despues sufri mucho por su muerte. Me senti de algun modo culpable ante el. No podia perdonarme el no haberlo mandado entonces a su casa. Debi hacerlo. Aunque mas tarde los soldados ya emplazaban ametralladoras pesadas en los techos de los edificios cerca de la Universidad, pero hasta el toque de queda todavia era posible salir. Sin embargo, yo pensaba: en la calle lo pueden identificar y matar...”
Por la noche la Universidad fue rodeada por soldados en carros blindados. Toda la noche estuvieron preparandose para el ataque como si tuvieran delante una fortaleza militar. Despues del intenso cañoneo, los soldados irrumpieron en el edificio
los soldados irrumpieron en el edificio
y emprendieron a culatazos con los estudiantes. El camarografo Hugo Araya, que habia venido a filmar la inauguracion de la exposicion, se situo con su camara frente a los “vencedores” triunfantes. Y casi al instante un balazo lo mato. A Victor junto con otros estudiantes lo obligaron a tenderse en el suelo boca abajo. -Al que se mueva le vuelo la cabeza - gritaban los oficiales. Durante varias horas los soldados pisoteaban con sus botas a la gente tendida, sin dejar que se levantasen hasta que llego la orden de trasladar a los “prisioneros” de la Universidad Tecnica al Estadio de Chile que, al igual que el Nacional, recibia a los prisioneros cautivos.
Salvador Allende murio en su puesto, con las armas en la mano
...Poco despues del golpe contrarrevolucionario fascista en Chile la prensa del mundo entero publico la ultima foto de Salvador Allende. En esta secuencia historica el “compañero presidente” en el palacio cercado por los putchistas parece un soldado ante el combate, la cabeza tocada con un casco y empuñando la metralleta en la diestra. El rostro del presidente, igual que el de los valientes defensores de La Moneda que lo acompañan, tiene una grave expresion. Salvador Allende murio en su puesto, con las armas en la mano.
Me interese por el hombre que aparecia en la foto al lado de Allende. Conversando con los chilenos me entere que se trataba del medico particular de Salvador Allende, un tal Danilo Bartulin (nieto de emigrados yugoslavos). El 11 de septiembre de 1973 Bartulin fue testigo de las ultimas horas de vida del presidente en el edificio de La Moneda, presa de las llamas.
Por inverosimil que parezca, Danilo se salvo por milagro y emigro de Chile. Me entreviste con el en Mexico, donde estuve en 1976 por artes del periodismo. Danilo Bartulin me hablo del ultimo combate del “compañero presidente”. La conversacion ya concluia cuando supe una noticia inesperada. Danilo Bartulin paso junto con Victor Jara los ultimos dias de vida del cantante en el Estadio de Chile.
La entrevista termino ya entrada la noche. Danilo hablaba pausadamente, con esfuerzo. Lo escuchaba sintiendo que un dolor inextinguible me oprimia el corazon. Reproduzco el relato de Danilo Bartulin.
relato de Danilo Bartulin “Cuando me detuvieron, me llevaron al Estadio de Chile. Fue por la tarde del 12 de septiembre. Alli ya habia muchos prisioneros. Junto con otros presos nos ordenaron ponernos en fila con las manos en la nuca. De repente un oficial me reconocio:
-Es el medico de Salvador Allende. El comandante Manrique, un fascista empedernido, se acerco a mi, desabrocho la funda, saco la pistola y apuntandome a la cabeza dijo:
-Ha llegado tu hora. Y dirigiendose a los soldados ordeno:
-Separenlo de los demas y dejenmelo a mi. Me apartaron del grupo y me dieron un empujon que me tiro por la tierra. Vi a un grupo de jovenes que los soldados iban arreando, apuntandolos con metralletas. Al comandante le dijeron:
-Son los de la Universidad Tecnica. Los pusieron en fila tambien. Manrique recorrio la fila y señalo con el dedo a un preso:
-A ese me lo dejan a mi tambien. No queria dar credito a mis ojos. Se trataba de Victor Jara. Varios soldados se animaron: “Aqui esta el cantante Jara...”. Pero el oficial les corto:
-Este señor quiere pasar por otro. Es un lider extremista. Esa calificacion era suficiente para justificar el asesinato.
Poco despues a Victor y a mi nos separaron de otros prisioneros y nos metieron en un pasillo frio. Estuvieron pegandonos desde las siete de la tarde hasta las tres de la madrugada. Nos encontrabamo tumbados en el suelo sin poder movernos. Estabamos aislados de otros presos politicos. A eso de las tres de la madrugada vino un teniente que me invito a sentarme. Empezo a preguntarme sobre Allende y me tendio un cigarrillo. Fume. Mientras tanto, Victor seguia tendido en el suelo. Le entregue la mitad del cigarrillo, puesto que el teniente no quiso dar otro a Victor.
Casi tres dias estuvimos juntos Victor y yo en el Estadio de Chile. A nosotros casi no nos daban de comer. Engañabamos el hambre con agua. Victor tenia la cara llena de moretones y un ojo cerrado por la hinchazon.
Conversamos mucho en ese tiempo, Victor me hablo de su familia, de su mujer y sus hijas a quienes queria mucho, de sus espectaculos en el teatro y de las nuevas canciones que soñaba hacer... En el mismo estadio donde nos tenian presos, a Victor le habian aplaudido cuando gano el concurso de la Nueva Cancion Chilena en el festival.
En el mismo estadio donde nos tenian presos, a Victor le habian aplaudido cuando gano el concurso de la Nueva Cancion Chilena Victor se mostraba pesimista respecto a su destino. Pensaba que no saldria de alli. Trate de animarlo. Aunque presentia su proxima muerte, seguia siendo el de siempre. Se portaba con valor, con dignidad, no pedia gracia a sus torturadores...”
Aqui interrumpo la grabacion de mi conversacion con Danilo Bartulin para completarla con los testimonios de otros ex-prisioneros del Estadio de Chile, a quienes tambien entreviste. Rolando Carrasco, ex-director de la radio sindical Luis Emilio Recabarren:
relato de Rolando Carrasco “Dos veces vi a Victor en el Estadio de Chile. Fueron unos encuentros breves. El 13 o 14 de septiembre, por lo visto, por la mañana, pase cerca del pasillo donde tenian a los prisioneros aislados. Alli estaba Victor Jara, sentado en una silla de madera, extenuado, con rastros de azotes en la frente y las mejillas. Se sonrio al verme. Nos saludamos. Al dia siguiente pase de nuevo por alli y otra vez nuestras miradas se cruzaron. Nos saludamos. Al igual que el dia anterior, su rostro se ilumino con una sonrisa que me reconforto el alma. ¡Llevaba ya tanto tiempo en este maldito pasillo! De vez en cuando los guardias venian por el y se lo llevaban a no se donde.
Ahora era dificil imaginar que todavia el 10 de septiembre estuvieramos bromeando alegremente en la emisora. En los estudios Victor y yo escuchabamos la grabacion de su nueva canion: Marcha de los constructores. El disco tenia que salir pronto. Jara queria que la emisora de la Central Unica de Trabajadores fuera la primera en transmitir esta marcha, compuesta a peticion de los obreros de la construccion. El 11 de septiembre nuestra emisora fue saqueada por los golpistas al negarse a obedecer a la junta fascista. Al ver a Jara en el estadio, pense con amargura que seguramente aquella ultima grabacion de Victor habria sido destruida y el disco no saldria... Victor estaba reservado y callado, mientras que en mi memoria sonaba la voz del cantante...”
A veces los verdugos dejaban en paz a Victor Jara y Danilo Bartulin, porque tenian demasiado “trabajo” en el estadio. Despues de torturarlo, parecia que se habian olvidado del artista. Fue el propio Victor que paso o casualmente lo enviaron con otros prisioneros. He aqui lo que me conto Carlos Orellana, ex-colaborador del Departamento de cultura e informacion de la Universidad Tecnica, que fue detenido junto con Jara:
relato de Carlos Orellana “Por dentro el Estadio cubierto de Chile estaba iluminado constantemente por los reflectores y no tardamos en perder la nocion del dia y la noche. Victor estuvo algun tiempo con nosotros, pero no recuero cuando lo sacaron de nuestro grupo. No se si fue al dia siguiente o al tercero de nuestra estancia alli.
“Normalmente en el estadio anunciaban por los altavoces el apellido del prisionero ordenandole presentarse en tal o cual lugar. Pero a Jara lo vino a buscar un soldado. En este momento Victor estaba sentado entre Boris Navia, jurista de la Universidad, y yo. El soldado se acerco silenciosamente y sin pronunciar una palabra toco el hombro de Victor haciendole señas para que los siguiera. Tanto yo, como otros prisioneros teniamos la impresion de que los militares no querian decir en voz alta que a Jara se lo llevaban a alguna parte... Cuando el cantante se levanto -seguramente, no pensaba volver sano y salvo- tuvo tiempo de sacar del bolsillo una hoja arrugada de papel y se la dio furtivamente a Boris Navia. Era el poema Estadio de Chile, compuesto por Victor.
“Mas tarde, ya en el Estadio Nacional durante los primeros interrogatorios, entre las cosas de Boris Navia, encontraron el papel con el poema, lo escondia en un calcetin. El poema denunciaba el fascismo y la dictadura. Los militares creyeron que su autor era Boris y lo apalearon sin piedad. Le quitaron el poema. Pero con la ayuda de los compañeros Boris pudo hacer varias copias a mano del poema. Una de las copias fue a parar a manos de Ernesto Araneda, destacado comunista y ex-senador, que tambien estaba preso. No se como logro salvar el poema y enviarlo fuera. Depues de la muerte del cantante el partido edito en la clandestinidad este poema, que fue rapidamente divulgado y se hizo famoso...
“Por ultima vez vi a Victor en el Estadio de Chile, unas horas despues de que se lo llevara el soldado. Hubo un momento cuando se podia moverse mas o menos libre por las graderias. Se me acerco un estudiante de la Universidad. Habia visto a Victor en un pasillo y en algun momento Victor le insinuo que queria hablar conmigo. Cuando me acerque
En aquellas terribles condiciones Victor pensaba en sus compañeros
al pasillo, Jara pidio al guardia que lo acompañara al baño. Me dirigi alla tambien. Alli pudimos intercambiar varias frases. Por el rostro ensangrentado de Victor comprendi que lo torturaban cruelmente. Pero no me llamo para quejarse o pedir algo para el personalmente. A Victor le parecia sospechoso un “prisionero”, tambien de la Universidad Tecnica que deambulaba por el estadio sin temor, charlaba y hasta bromeaba con los militares. Todo eso parecia muy extraño. Victor penso -y tenia razon- que se trataba de un soplon, infiltrado expresamente. Jara creia su deber advertirnos a nosotros, profesores, colaboradores y estudiantes de la Universidad Tecnica. En aquellas terribles condiciones Victor pensaba en sus compañeros. Despues de este encuentro no lo volvi a ver...” Mas volvamos a la grabacion de la entrevista con Danilo Bartulin.
“El estadio, que daba cabida a cinco mil personas, estaba repleto. Para dominar a los prisioneros, por la noche cegaban con potentes reflectores. Ametralladoras pesadas sobre tripodes apuntaban a las graderias llenas de gente para amedrentar a los prisioneros.
“Pronto empezaron a trasladar urgentemente a los prisioneros al Estadio Nacional donde a los militares les era mas facil controlar la situacion. En el ultimo grupo formado para ir al Nacional estabamos Victor y yo. En total eramos unas cincuenta personas. De pronto aparecio el comandante Manrique, recorrio la fila y ordeno a salir a Victor Jara, Litre Quiroga, conocido jurista y comunista, y a mi.
-Llevenlos abajo -dijo.
abajo nos esperaba la muerte
“Yo sabia que ‘abajo’ nos esperaba la muerte. Alli tenian habilitada una camara, en lo que habia sido guardarropia y varios baños. Muchos de nuestros compañeros fueron llevados alli, pero nadie volvio. Una vez que me condujeron al interrogatorio y, al pasar, vi un monton de cadaveres, de cuerpos masacrados y desmembrados. Luego sacaban los cadaveres en camiones y los dejaban tirados en la calle. “‘Abajo’ nos metieron a Victor y a mi en un mismo baño. En el baño vecino estaba Litre Quiroga. Victor y yo comprendimos que no teniamos salvacion: eramos los ultimos prisioneros del Estadio de Chile. Pero inesperadamente se dio la orden de que yo saliera. Victor y yo nos despedimos en silencio, con una sola mirada. Me llevaron a un camion blindado con el motor en marcha, me metieron dentro y cerraron la puerta. El camion estaba lleno de prisioneros. Asi fui a parar al Estadio Nacional. Solo estando alli comprendi porque no me habian dejado con Victor en la camara de condenados a muerte. Al verme entre los recien llegados, un coronel de carabineros dijo:
“-Es el. Tiene que decirnos todo lo que sepa de Allende.
“Empezaron constantes interrogatorios y torturas. Querian que hiciera ciertas “confesiones” para desacreditar la vida y la personalidad del presidente popular. Tres veces me hicieron pasar por simulacros de fusilamiento...
“Luego supe que el cuerpo de Victor habia sido descubierto cerca del cementerio Metropolitano y el cadaver de Litre Quiroga, en una calle de Santiago. Naturalmente, los militares mataron aquella misma noche a los dos prisioneros que quedaban en el Estadio de Chile y luego arrojaron sus cuerpos en la ciudad para que pareciera que habian muerto en un tiroteo callejero...”
Danilo Bartulin concluyo su relato y recordo que estando todavia yo en Santiago los secuaces de la junta divulgaron la version de que el cantante habia atacado con metralleta a una patrulla militar y esta, defendiendose, lo mato.
Pero la unica arma de Victor era la guitarra. A Danilo Bartulin lo torturaron para sonsacarle los datos secretos que podia saber el medico particular del presidente. Pero ¿que “secretos” podia saber el cantante?... A Victor lo torturaron y asesinaron porque odiaban sus canciones.
El 10 de septiembre de 1973 recibi una invitacion para la exposicion “Por la vida. Contra el fascismo”, que debia inaugurarse al dia siguiente en la Universidad Tecnica. Alli tenia que intervenir Salvador Allende e iba a cantar Victor Jara.
La vispera vi el enorme afiche de la exposicion. Una madre amamantaba a su criatura y la sombra de ambos estaba bañada de sangre. Era un llamamiento silencioso, pero muy expresivo, a defender la vida contra el fascismo. Victor proponia organizar un viaje de propaganda por el pais para alertar al pueblo. La exposicion antifascista de la Universidad Tecnica tenia que marcar el comienzo de esta accion.
Pero el 11 de septiembre la exposicion no se inauguro. Salvador Allende hizo aquel dia su ultimo llamamiento al pueblo y no en el Foro Griego de la Universidad, sino en el palacio de La Moneda, rodeado por los putchistas.
Allende hizo aquel dia su ultimo llamamiento al pueblo Los putchistas se apoderaron de todas las fuerzas armadas. Despues de la dimision forzosa de los generales, correligionarios de Carlos Prats, que encabezaban el ejercito de tierra, fueron destituidos de sus cargos el almirante Raul Montero, comandante de la Marina de Guerra, y Jose Maria Sepulveda, director general del cuerpo de carabineros, que no queria sumarse a los putchistas. En las fuerzas armadas se efectuo una limpia de arriba a abajo. Los fascistas lograron convertir a muchos oficiales en ciegos instrumentos del complot, convenciendolos de la necesidad de oponerse a la amenaza de exterminio de los cuadros de mando que, como ellos afirmaban, tramaba la Unidad Popular.
Pinochet encabezo el golpe
El nuevo comandante en jefe, general Pinochet, que en visperas habia jurado fidelidad al presidente Allende, encabezo el golpe. Fascista encubierto con la mascara constitucionalista, Pinochet dio orden de asediar el palacio de La Moneda. En estas condiciones Allende no se creyo con derecho a llamar al pueblo inerme a la lucha. Queria evitar un derramamiento inutil de sangre, pero decidio aceptar desigual combate en La Moneda. Sabia que con un puñado de los defensores del palacio no podria alcanzar la victoria militar. Pero el presidente estaba convencido de que el combate que libraria defendiendo el mandato del pueblo, seria una victoria moral y politica de la Unidad Popular. No queria ver derrotada la bandera de la revolucion, sino dejarla bien alta. El mandatario del pueblo prefirio morir arma en mano antes que capitular frente a los putchistas, estaba seguro que su muerte no seria esteril.
Jamas olvidare la firmeza con que hablaba Allende por los microfonos de la emisora comunista Magallanes. Su voz sonaba sobre el estruendo de las explosiones:
-Ante los hechos solo me cabe decir a los trabajadores: yo no voy a renunciar. Colocado en un transito historico, pagare con mi vida la lealtad del pueblo.
Hice girar la manecilla de la radio portatil. Despues de los ataques aereos las emisoras democraticas fueron callando una tras otra. Pero Magallanes seguia resistiendo. Los putchistas no pudieron interrumpir
...seguiremos aqui hasta el final...
el ultimo discurso de Salvador Allende. Luego escuche la voz familiar del locutor, que dijo: “En cualquier momento nos pueden interrumpir, pero seguiremos aqui hasta el final”. En medio de los cañonazos salio al aire la cancion de Sergio Ortega El pueblo unido, interpretada por Quilapayun. Los que se encontraban en la emisora corearon el estribillo:
Y ahora el pueblo
que se alza en la lucha
con voz de gigante
gritando: ¡Adelante!
¡El pueblo unido
jamas sera vencido!
Quienes estaban junto al microfono sabian que los enemigos abririan fuego contra ellos. Mi radio emitio un chasquido y una detonacion ahogo las voces de los cantantes.
Trate en vano de comunicar por telefono con Radio Magallanes cuando ceso de transmitir. Mientras tanto, en el centro de Santiago se levantaba una nube de humo. Los aviones de los putchistas estaban bombardeando el palacio presidencial.
Victor estuvo en la Universidad, pero no canto desde el escenario, paseaba con la guitarra entre los estudiantes tratando de animarlos. En torno al edificio el aire se estremecia de las rafagas de ametralladora.
Ahora voy a ceder la palabra a los testigos de los ultimos dias de Victor Jara. El dia del golpe lo vio Cecilia Coll, dirigente de la seccion artistica del Departamenteo de cultura e informacion de la Universidad Tecnica. La entreviste en Moscu.
Cecilia Coll: “Victor alcanzo a llegar a la Universidad cuando los militares golpistas ocupaban las posiciones claves en la capital. Pero la situacion todavia era confusa. Victor paso por mi oficina y pregunto:
-¿Que hacemos?
-Vamos a esperar
-¿Que debo hacer?
-Quedarte aqui. Animar con tus canciones a los estudiantes, academicos y trabajadores.
En espera del posible ataque fue decidido: trasladar a los estudiantes y otros trabajadores de la Universidad a la Escuela de Artes y Oficios. Era un edificio con paredes mas resistentes. Como si fuera ahora veo el rostro de Victor: llama por telefono de mi oficina a su esposa Joan.
-Debo quedarme aqui un tiempo. No te preocupes. Espera. Volvere sin falta.
Victor siempre fue un hombre del deber. Y los siguio siendo en esta peligrosa situacion. Despues sufri mucho por su muerte. Me senti de algun modo culpable ante el. No podia perdonarme el no haberlo mandado entonces a su casa. Debi hacerlo. Aunque mas tarde los soldados ya emplazaban ametralladoras pesadas en los techos de los edificios cerca de la Universidad, pero hasta el toque de queda todavia era posible salir. Sin embargo, yo pensaba: en la calle lo pueden identificar y matar...”
Por la noche la Universidad fue rodeada por soldados en carros blindados. Toda la noche estuvieron preparandose para el ataque como si tuvieran delante una fortaleza militar. Despues del intenso cañoneo, los soldados irrumpieron en el edificio
los soldados irrumpieron en el edificio
y emprendieron a culatazos con los estudiantes. El camarografo Hugo Araya, que habia venido a filmar la inauguracion de la exposicion, se situo con su camara frente a los “vencedores” triunfantes. Y casi al instante un balazo lo mato. A Victor junto con otros estudiantes lo obligaron a tenderse en el suelo boca abajo. -Al que se mueva le vuelo la cabeza - gritaban los oficiales. Durante varias horas los soldados pisoteaban con sus botas a la gente tendida, sin dejar que se levantasen hasta que llego la orden de trasladar a los “prisioneros” de la Universidad Tecnica al Estadio de Chile que, al igual que el Nacional, recibia a los prisioneros cautivos.
Salvador Allende murio en su puesto, con las armas en la mano
...Poco despues del golpe contrarrevolucionario fascista en Chile la prensa del mundo entero publico la ultima foto de Salvador Allende. En esta secuencia historica el “compañero presidente” en el palacio cercado por los putchistas parece un soldado ante el combate, la cabeza tocada con un casco y empuñando la metralleta en la diestra. El rostro del presidente, igual que el de los valientes defensores de La Moneda que lo acompañan, tiene una grave expresion. Salvador Allende murio en su puesto, con las armas en la mano.
Me interese por el hombre que aparecia en la foto al lado de Allende. Conversando con los chilenos me entere que se trataba del medico particular de Salvador Allende, un tal Danilo Bartulin (nieto de emigrados yugoslavos). El 11 de septiembre de 1973 Bartulin fue testigo de las ultimas horas de vida del presidente en el edificio de La Moneda, presa de las llamas.
Por inverosimil que parezca, Danilo se salvo por milagro y emigro de Chile. Me entreviste con el en Mexico, donde estuve en 1976 por artes del periodismo. Danilo Bartulin me hablo del ultimo combate del “compañero presidente”. La conversacion ya concluia cuando supe una noticia inesperada. Danilo Bartulin paso junto con Victor Jara los ultimos dias de vida del cantante en el Estadio de Chile.
La entrevista termino ya entrada la noche. Danilo hablaba pausadamente, con esfuerzo. Lo escuchaba sintiendo que un dolor inextinguible me oprimia el corazon. Reproduzco el relato de Danilo Bartulin.
relato de Danilo Bartulin “Cuando me detuvieron, me llevaron al Estadio de Chile. Fue por la tarde del 12 de septiembre. Alli ya habia muchos prisioneros. Junto con otros presos nos ordenaron ponernos en fila con las manos en la nuca. De repente un oficial me reconocio:
-Es el medico de Salvador Allende. El comandante Manrique, un fascista empedernido, se acerco a mi, desabrocho la funda, saco la pistola y apuntandome a la cabeza dijo:
-Ha llegado tu hora. Y dirigiendose a los soldados ordeno:
-Separenlo de los demas y dejenmelo a mi. Me apartaron del grupo y me dieron un empujon que me tiro por la tierra. Vi a un grupo de jovenes que los soldados iban arreando, apuntandolos con metralletas. Al comandante le dijeron:
-Son los de la Universidad Tecnica. Los pusieron en fila tambien. Manrique recorrio la fila y señalo con el dedo a un preso:
-A ese me lo dejan a mi tambien. No queria dar credito a mis ojos. Se trataba de Victor Jara. Varios soldados se animaron: “Aqui esta el cantante Jara...”. Pero el oficial les corto:
-Este señor quiere pasar por otro. Es un lider extremista. Esa calificacion era suficiente para justificar el asesinato.
Poco despues a Victor y a mi nos separaron de otros prisioneros y nos metieron en un pasillo frio. Estuvieron pegandonos desde las siete de la tarde hasta las tres de la madrugada. Nos encontrabamo tumbados en el suelo sin poder movernos. Estabamos aislados de otros presos politicos. A eso de las tres de la madrugada vino un teniente que me invito a sentarme. Empezo a preguntarme sobre Allende y me tendio un cigarrillo. Fume. Mientras tanto, Victor seguia tendido en el suelo. Le entregue la mitad del cigarrillo, puesto que el teniente no quiso dar otro a Victor.
Casi tres dias estuvimos juntos Victor y yo en el Estadio de Chile. A nosotros casi no nos daban de comer. Engañabamos el hambre con agua. Victor tenia la cara llena de moretones y un ojo cerrado por la hinchazon.
Conversamos mucho en ese tiempo, Victor me hablo de su familia, de su mujer y sus hijas a quienes queria mucho, de sus espectaculos en el teatro y de las nuevas canciones que soñaba hacer... En el mismo estadio donde nos tenian presos, a Victor le habian aplaudido cuando gano el concurso de la Nueva Cancion Chilena en el festival.
En el mismo estadio donde nos tenian presos, a Victor le habian aplaudido cuando gano el concurso de la Nueva Cancion Chilena Victor se mostraba pesimista respecto a su destino. Pensaba que no saldria de alli. Trate de animarlo. Aunque presentia su proxima muerte, seguia siendo el de siempre. Se portaba con valor, con dignidad, no pedia gracia a sus torturadores...”
Aqui interrumpo la grabacion de mi conversacion con Danilo Bartulin para completarla con los testimonios de otros ex-prisioneros del Estadio de Chile, a quienes tambien entreviste. Rolando Carrasco, ex-director de la radio sindical Luis Emilio Recabarren:
relato de Rolando Carrasco “Dos veces vi a Victor en el Estadio de Chile. Fueron unos encuentros breves. El 13 o 14 de septiembre, por lo visto, por la mañana, pase cerca del pasillo donde tenian a los prisioneros aislados. Alli estaba Victor Jara, sentado en una silla de madera, extenuado, con rastros de azotes en la frente y las mejillas. Se sonrio al verme. Nos saludamos. Al dia siguiente pase de nuevo por alli y otra vez nuestras miradas se cruzaron. Nos saludamos. Al igual que el dia anterior, su rostro se ilumino con una sonrisa que me reconforto el alma. ¡Llevaba ya tanto tiempo en este maldito pasillo! De vez en cuando los guardias venian por el y se lo llevaban a no se donde.
Ahora era dificil imaginar que todavia el 10 de septiembre estuvieramos bromeando alegremente en la emisora. En los estudios Victor y yo escuchabamos la grabacion de su nueva canion: Marcha de los constructores. El disco tenia que salir pronto. Jara queria que la emisora de la Central Unica de Trabajadores fuera la primera en transmitir esta marcha, compuesta a peticion de los obreros de la construccion. El 11 de septiembre nuestra emisora fue saqueada por los golpistas al negarse a obedecer a la junta fascista. Al ver a Jara en el estadio, pense con amargura que seguramente aquella ultima grabacion de Victor habria sido destruida y el disco no saldria... Victor estaba reservado y callado, mientras que en mi memoria sonaba la voz del cantante...”
A veces los verdugos dejaban en paz a Victor Jara y Danilo Bartulin, porque tenian demasiado “trabajo” en el estadio. Despues de torturarlo, parecia que se habian olvidado del artista. Fue el propio Victor que paso o casualmente lo enviaron con otros prisioneros. He aqui lo que me conto Carlos Orellana, ex-colaborador del Departamento de cultura e informacion de la Universidad Tecnica, que fue detenido junto con Jara:
relato de Carlos Orellana “Por dentro el Estadio cubierto de Chile estaba iluminado constantemente por los reflectores y no tardamos en perder la nocion del dia y la noche. Victor estuvo algun tiempo con nosotros, pero no recuero cuando lo sacaron de nuestro grupo. No se si fue al dia siguiente o al tercero de nuestra estancia alli.
“Normalmente en el estadio anunciaban por los altavoces el apellido del prisionero ordenandole presentarse en tal o cual lugar. Pero a Jara lo vino a buscar un soldado. En este momento Victor estaba sentado entre Boris Navia, jurista de la Universidad, y yo. El soldado se acerco silenciosamente y sin pronunciar una palabra toco el hombro de Victor haciendole señas para que los siguiera. Tanto yo, como otros prisioneros teniamos la impresion de que los militares no querian decir en voz alta que a Jara se lo llevaban a alguna parte... Cuando el cantante se levanto -seguramente, no pensaba volver sano y salvo- tuvo tiempo de sacar del bolsillo una hoja arrugada de papel y se la dio furtivamente a Boris Navia. Era el poema Estadio de Chile, compuesto por Victor.
“Mas tarde, ya en el Estadio Nacional durante los primeros interrogatorios, entre las cosas de Boris Navia, encontraron el papel con el poema, lo escondia en un calcetin. El poema denunciaba el fascismo y la dictadura. Los militares creyeron que su autor era Boris y lo apalearon sin piedad. Le quitaron el poema. Pero con la ayuda de los compañeros Boris pudo hacer varias copias a mano del poema. Una de las copias fue a parar a manos de Ernesto Araneda, destacado comunista y ex-senador, que tambien estaba preso. No se como logro salvar el poema y enviarlo fuera. Depues de la muerte del cantante el partido edito en la clandestinidad este poema, que fue rapidamente divulgado y se hizo famoso...
“Por ultima vez vi a Victor en el Estadio de Chile, unas horas despues de que se lo llevara el soldado. Hubo un momento cuando se podia moverse mas o menos libre por las graderias. Se me acerco un estudiante de la Universidad. Habia visto a Victor en un pasillo y en algun momento Victor le insinuo que queria hablar conmigo. Cuando me acerque
En aquellas terribles condiciones Victor pensaba en sus compañeros
al pasillo, Jara pidio al guardia que lo acompañara al baño. Me dirigi alla tambien. Alli pudimos intercambiar varias frases. Por el rostro ensangrentado de Victor comprendi que lo torturaban cruelmente. Pero no me llamo para quejarse o pedir algo para el personalmente. A Victor le parecia sospechoso un “prisionero”, tambien de la Universidad Tecnica que deambulaba por el estadio sin temor, charlaba y hasta bromeaba con los militares. Todo eso parecia muy extraño. Victor penso -y tenia razon- que se trataba de un soplon, infiltrado expresamente. Jara creia su deber advertirnos a nosotros, profesores, colaboradores y estudiantes de la Universidad Tecnica. En aquellas terribles condiciones Victor pensaba en sus compañeros. Despues de este encuentro no lo volvi a ver...” Mas volvamos a la grabacion de la entrevista con Danilo Bartulin.
“El estadio, que daba cabida a cinco mil personas, estaba repleto. Para dominar a los prisioneros, por la noche cegaban con potentes reflectores. Ametralladoras pesadas sobre tripodes apuntaban a las graderias llenas de gente para amedrentar a los prisioneros.
“Pronto empezaron a trasladar urgentemente a los prisioneros al Estadio Nacional donde a los militares les era mas facil controlar la situacion. En el ultimo grupo formado para ir al Nacional estabamos Victor y yo. En total eramos unas cincuenta personas. De pronto aparecio el comandante Manrique, recorrio la fila y ordeno a salir a Victor Jara, Litre Quiroga, conocido jurista y comunista, y a mi.
-Llevenlos abajo -dijo.
abajo nos esperaba la muerte
“Yo sabia que ‘abajo’ nos esperaba la muerte. Alli tenian habilitada una camara, en lo que habia sido guardarropia y varios baños. Muchos de nuestros compañeros fueron llevados alli, pero nadie volvio. Una vez que me condujeron al interrogatorio y, al pasar, vi un monton de cadaveres, de cuerpos masacrados y desmembrados. Luego sacaban los cadaveres en camiones y los dejaban tirados en la calle. “‘Abajo’ nos metieron a Victor y a mi en un mismo baño. En el baño vecino estaba Litre Quiroga. Victor y yo comprendimos que no teniamos salvacion: eramos los ultimos prisioneros del Estadio de Chile. Pero inesperadamente se dio la orden de que yo saliera. Victor y yo nos despedimos en silencio, con una sola mirada. Me llevaron a un camion blindado con el motor en marcha, me metieron dentro y cerraron la puerta. El camion estaba lleno de prisioneros. Asi fui a parar al Estadio Nacional. Solo estando alli comprendi porque no me habian dejado con Victor en la camara de condenados a muerte. Al verme entre los recien llegados, un coronel de carabineros dijo:
“-Es el. Tiene que decirnos todo lo que sepa de Allende.
“Empezaron constantes interrogatorios y torturas. Querian que hiciera ciertas “confesiones” para desacreditar la vida y la personalidad del presidente popular. Tres veces me hicieron pasar por simulacros de fusilamiento...
“Luego supe que el cuerpo de Victor habia sido descubierto cerca del cementerio Metropolitano y el cadaver de Litre Quiroga, en una calle de Santiago. Naturalmente, los militares mataron aquella misma noche a los dos prisioneros que quedaban en el Estadio de Chile y luego arrojaron sus cuerpos en la ciudad para que pareciera que habian muerto en un tiroteo callejero...”
Danilo Bartulin concluyo su relato y recordo que estando todavia yo en Santiago los secuaces de la junta divulgaron la version de que el cantante habia atacado con metralleta a una patrulla militar y esta, defendiendose, lo mato.
Pero la unica arma de Victor era la guitarra. A Danilo Bartulin lo torturaron para sonsacarle los datos secretos que podia saber el medico particular del presidente. Pero ¿que “secretos” podia saber el cantante?... A Victor lo torturaron y asesinaron porque odiaban sus canciones.

lunes, abril 10, 2006

Cancionero de Victor Jara


Mas canciones en:http://www.patriagrande.net/chile/victor.jara/vjdiscos.html

Te recuerdo Amanda
Te recuerdo Amanda la calle mojada corriendo a la fabrica donde trabajaba Manuel. La sonrisa ancha la lluvia en el pelo no importaba nada ibas a encontrarte con el con el, con el, con el son cinco minutos la vida es eterna en cinco minutos suena la sirena de vuelta al trabajo y tu caminando lo iluminas todo los cinco minutos te hacen florecer.
Te recuerdo Amanda la calle mojada corriendo a la fabrica donde trabajaba Manuel. La sonrisa ancha la lluvia en el pelo no importaba nada ibas a encontrarte con el con el, con el, con el que partio a la sierra que nunca hizo daño que partio a la sierra y en cinco minutos quedo destrozado suena la sirena de vuela al trabajo muchos no volvieron tampoco Manuel.
Te recuero Amanda la calle mojada corriendo a la fabrica donde trabajaba Manuel

Abre tu ventana
Maria, abre la ventana y deja que el sol alumbre por todos los rincones de tu casa. Maria, mira hacia afuera nuestra vida no ha sido hecha para rodearla de sombras y tristezas.
Maria ya ves, no basta nacer, crecer, amar, para encontrar la felicidad. Paso lo mas cruel, ahora tus ojos se llenan de luz y tus manos de miel tus manos de miel tus manos de miel Maria...
Tu risa brota como la mañana brota en el jardin. Maria. Tu risa brota como la mañana brota en el jardin. Maria.

A desalambrar
(Daniel Viglietti) Yo pregunto a los presentes si no se han puesto a pensar que esta tierra es de nosotros y no del que tenga mas.
Yo pregunto si en la tierra nunca habra pensado usted que si las manos son nuestras es nuestro lo que nos den.
A desalambrar, a desalambrar! que la tierra es nuestra, tuya y de aquel, de Pedro, Maria, de Juan y Jose.
Si molesto con mi canto a alguien que no quiera oir le aseguro que es un gringo o un dueño de este pais.
A desalambrar, a desalambrar! que la tierra es nuestra, tuya y de aquel, de Pedro, Maria, de Juan y Jose.
Yo pregunto a los presentes si no se han puesto a pensar que esta tierra es de nosotros y no del que tenga mas.
Yo pregunto si en la tierra nunca habra pensado usted que si las manos son nuestras es nuestro lo que nos den.

El lazo
Cuando el sol se inclinaba, lo encontre, en un rancho sombrio, de Lonquen, en un rancho de pobres, lo encontre, cuando el sol se inclinaba, en Lonquen.
Sus manos siendo tan viejas eran fuertes pa' trenzar, eran rudas y eran tiernas con el cuero'el animal. El lazo como serpiente se enroscaba en el nogal y en cada lazo la huella de su vida y de su pan.
Cuanto tiempo hay en sus manos y en su apagado mirar. Y nadie ha dicho: esta bueno, ya no debes trabajar. La sombra viene laceando la ultima luz del dia el viejo trenza unos versos pa' maniatar la alegria.
Sus lazos han recorrido sur y norte, cerro y mar, pero el viejo la distancia nunca la supo explicar. Su vida deja en los lazos aferrados al nogal, despues llegara la muerte y tambien lo laceara. Que importa si el lazo es firme y dura la eternidad, laceando por algun campo el viejo descanzara.
Cuando el sol se inclinaba, lo encontre, en un rancho sombrio de Lonquen, en un rancho de pobres lo encontre, cuando el sol se inclinaba en Lonquen.

El derecho de vivir en paz
El derecho de vivir poeta Ho Chi Minh, que golpea de Vietnam a toda la humanidad. Ningun cañon borrara el surco de tu arrozal. El derecho de vivir en paz.
Indochina es el lugar mas alla del ancho mar, donde revientan la flor con genocidio y napalm; la luna es una explosion que funde todo el clamor. El derecho de vivir en paz.
Tio Ho, nuestra cancion es fuego de puro amor, es palomo palomar olivo de olivar es el canto universal cadena que hara triunfar, el derecho de vivir en paz.

Canto Libre
El verso es una paloma que busca donde anidar. Estalla y abre sus alas para volar y volar.
Mi canto es un canto libre que se quiere regalar mi canto es un canto libre. A quien le estreche su mano a quien quiera disparar mi canto es un canto libre. Mi canto es una cadena sin comienzo ni final y en cada eslabon se encuentra el canto de los demas.
Sigamos cantando juntos a toda la humanidad. Sigamos cantando juntos que el canto es una paloma que vula para encontrar. Estalla y abre sus alas para volar y volar.
Mi canto es un canto libre.

A Cuba
Si yo a Cuba le cantara, le cantara una cancion tendria que ser un son, un son revolucionario, pie con pie, mano con mano, corazon a corazon, corazon a corazon. Pie con pie, mano con mano, como se le habla a un hermano. Si me quieres, aqui estoy, que mas te puedo ofrecer, sino continuar tu ejemplo, comandante compañero, viva tu revolucion.
Si quieres conocer a Marti y a Fidel a Cuba, a Cuba, a Cuba ire, si quieres conocer los caminos del Che, a Cuba, a Cuba, a Cuba ire, si quiers tomar ron pero sin Coca Cola, a Cuba, a Cuba, a Cuba ire, si quieres trabajar a la caña de azucar, a Cuba, a Cuba, a Cuba ire, en un barquito se va el va y ven.

Asi como hoy matan negros
(Pablo Neruda/Sergio Ortega) Asi como hoy matan negros antes fueron mexicanos asi matando chilenos nicaraguenses, peruanos, se desataban los gringos con instintos inhumanos.
Quien les disputa el terreno y quien de frente los reta, es un bandido chileno es nuestro Joaquin Murieta.
Un dia por la vereda paso un caballo de seda ahora por los caminos galopa
nuestro destino y como dos amapolas se encendieron sus pistolas.
Quien les disputa el terreno y quien de frente los reta, es un bandido chileno es nuestro Joaquin Murieta.

Que alegres son las obreras
(folklore boliviano) El dia que yo me muera, como las estrellas, se acabara la alegria, que alegres son las obreras, bailemos con ellas. De luto estaran las pompas, como las estrellas, cerradas las pulperias, que alegres son las obreras, bailemos con ellas.
Como las estrellas, hermosas y bellas, que alegres son las obreras, bailemos con ellas.
Canten señores cantores como las estrellas, de que me han traido esperando que alegres son las obreras bailemos con ellas. Si apenas soy de apariencia como las estrellas sombriagiando y caminando que alegres son las obreras, bailemos con ellas.
Como las estrellas, hermosas y bellas, que alegres son las obreras, bailemos con ellas.
Si supiera que cantando como las estrellas algun alivio tuviera que alegres son las obreras bailemos con ellas. De la noche a la mañana como las estrellas cantando me amaneciera que alegres son las obreras bailemos con ellas.
Como las estrellas, hermosas y bellas, que hermosas son las estrellas, bailemos con ellas

Biografia de Victor Jara


Víctor nace el 28 de Septiembre de 1932 de padres campesinos: Manuel, inquilino. Amanda, cantora. Su infancia transcurre en Lonquén, localidad cercana a la capital y su juventud en Santiago, en la Población Nogales.
A la muerte de su madre ingresa al Seminario Redentorista de San Bernardo. Permanece allí por poco más de un año.
No posee formación musical académica: Su madre le enseña a tocar guitarra. En el Seminario aprende Canto Gregoriano.
En 1953, a los 21 años, integra el Coro de la Universidad de Chile; participa en el primer montaje de "Carmina Burana" e inicia su trabajo de recopilación e investigación folklórica en terreno.
1956: Ingresa a la Compañía de Mimos de Noisvander.
Entre 1956 y 1962 estudia Actuación y, posteriormente, Dirección en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Participa, como alumno, en diversas producciones de la Compañía del Instituto de Teatro de la misma Universidad, Ituch.
En 1957, se integra al conjunto de Cantos y Danzas Folklóricas "Cuncumén", creado a raíz de unos cursos de temporada dictados por Margot Loyola. Tiene, también, sus primeros contactos con Violeta Parra, quien lo incita a seguir cantando.
En 1959, con 27 años de edad, tiene su primera experiencia en Dirección Teatral: dirige "Parecido a la Felicidad" de Alejandro Siveking. Viaja con la obra por Argentina, Uruguay, Venezuela y Cuba.
Violeta Parra lo incita a seguir cantando En este mismo año graba para el sello Emi-Odeón, cantando como solista del "Cuncumén", dos villancicos que le fueran entregados por Violeta Parra. 1960: Asiste en la Dirección a Pedro de la Barra en el montaje de "La Viuda de Apablaza" de Germán Luco Cruchaga, para el Ituch. Posteriormente, dirige "La Mandrágora" de Machiavello.
En 1961 y en calidad de Director Artístico del conjunto, viaja con el "Cuncumén" por Holanda, Francia, Unión Soviética, Checoeslovaquia, Polonia, Rumania y Bulgaria.
Compone "Paloma Quiero Contarte", canción que marca el inicio de su trabajo de creación musical y poética.
Es, también, Asistente de Dirección de Agustín Siré en el montaje de "La Madre de los Conejos" de Alejandro Sieveking.
1962: Egresa de la carrera de Dirección Teatral y dirige "Animas de Día Claro" de Alejandro Sieveking para la compañía del Ituch.
Graba "Paloma Quiero Contarte" y "La Canción del Minero", contenidas en el Lp "Folklore Chileno" del grupo "Cuncumén" para el sello Emi-Odeón.
Entre 1963 y 1968 se desempeña como Director de la Academia de Folklore de la Casa de la Cultura de Ñuñoa.
Entre 1963 y 1970 forma parte, también, del equipo estable de Directores del Instituto del Teatro de la Universidad de Chile, Ituch.
En el año 1963 es Asistente de Dirección de Atahualpa del Cioppo en el montaje de "El Círculo de Tiza" de Bertol Brecht, para el Ituch. El mismo año dirige: "Los Invasores" de Egon Wolf, para el Ituch: "Parecido a la Felicidad" de Alejandro Sieveking, para Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile; y "Dúo" de Raúl Ruiz, para la Compañía de Los Cuatro.
Entre 1964 y 1967 ejerce como profesor de Actuación en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile.
En el 64, vuelve a montar "Animas de Día Claro" de Alejandro Sieveking con el Ituch y la lleva de gira por la Argentina, Uruguay y Paraguay.
En 1965: Compone la música y dirige la obra "La Remolienda" de Alejandro Sieveking, para el Ituch. Dirige el montaje de "La Maña" de Ann Jellicoe, para el Ictus. Recibe el premio "Laurel de Oro" como mejor Director del año por el montaje de las dos obras señaladas y el premio de "La Crítica" del Círculo de Periodistas a "La mejor Dirección del Año", otorgado por el montaje de "La Maña".
Entre 1966 y 1969 es Director Artístico del conjunto Quilapayún. Y entre 1966 y 1970, actúa como solista en "La Peña de los Parra".
En el año 1966: dirige "La Casa Vieja" de Abelardo Estorino, para el Ituch; Asiste en la Dirección a William Oliver en el montaje de la obra "Marat Sade" de Peter Weiss, también para el Ituch; vuelve a montar y dirigir
En 1966 grabo si primer LP
"La Remolienda" de Alejandro Sieveking, esta vez, para Canal 9 de Televisión de la Universidad de Chile. 1966 es además el año de la aparición de su primer Lp como solista. Lo edita el sello "Arena" con el título "Víctor Jara".
Al año siguiente, 1967, es el sello Emi-Odeón el que edita el Lp "Víctor Jara" y "Canciones Folklóricas de América", junto a Quilapayún. En el ámbito teatral, monta nuevamente "La Remolienda". Es invitado a Inglaterra, en su calidad de Director Teatral, por el Consejo Británico. Recibe el premio de "La Crítica" por su dirección en la obra "Entretenimiento a Mr. Sloane" y el Disco de Plata del Sello Emi-Odeón.
1969 Dirige el montaje de la obra "Viet-rock" de Megan Terry, para el Ituch; y "Antígonas" de Sófocles para la Compañía de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Profesor invitado en dicha Escuela de Teatro.
Gana el Primer Premio en el "Primer Festival de la Nueva Canción Chilena" con el tema "Plegaria a un Labrador". Viaja a Helsinki invitado a cantar en un Mitin Mundial de Jóvenes por Vietnam que se realiza en la capital de Finlandia. El sello Dicap edita su Lp "Pongo en tus Manos Abiertas".
1970: Es invitado a la Conversación Internacional de Teatro, en Berlín. Participa en el Primer Congreso de Teatro Latinoamericano de Buenos Aires. Renuncia al Instituto de Teatro de la Universidad de Chile para realizar recitales por todo el país, en el ámbito de la campaña electoral de la Unidad Popular. Emi-Odeón edita un nuevo Lp suyo: "Canto Libre".
Es Embajador Cultural del Gobierno de la Unidad Popular
En el año 1971 trabaja intensamente con el compositor Celso Garrido Lecca en la música para el ballet "Los Siete Estados", de Patricio Bunster, para el Ballet Nacional. Ingresa, junto a Isabel Parra e Inti-Illimani, al
Departamento de Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado. En calidad de Embajador Cultural del Gobierno de la Unidad Popular, realiza una gira de recitales y programas de televisión por México, Costa Rica, Colombia, Venezuela, Perú y Argentina. Es editado, por el sello Dicap, su Lp "El Derecho de Vivir en Paz". Obtiene el premio "Laurel de Oro" como el mejor compositor del año. En los años 1972 y 1973, compone la música de continuidad para Televisión Nacional de Chile.
Durante 1972: investiga y recopila testimonios en la población "Hermida de La Victoria" los que forman parte de su Lp "La Población" para el sello Dicap. Realiza una gira musical por la Unión Soviética y Cuba. Es invitado al Congreso de Música Latinoamericana organizado por "La Casa de las Américas", en La Habana. Dirige el homenaje a Pablo Neruda, en el Estadio Nacional, al regreso del poeta a Chile, luego de recibir el Premio Nobel.
Es invitado por los campesinos de Ranquil para crear una obra musical acerca del lugar. Se incorpora a los trabajos voluntarios con ocasión de la huelga de los camioneros que busca paralizar al país.
En 1973: participa en la campaña electoral parlamentaria, realizando conciertos en favor de los candidatos de la Unidad Popular. Dirige y participa como cantante en un ciclo de programas de televisión en contra de la Guerra Civil y Fascismo, acogiendo el llamado hecho, en ese sentido, por Pablo Neruda.
Realiza un gira de conciertos en Perú, patrocinado por el Instituto Nacional de Cultura de Lima. Trabaja en la grabación de sus últimas composiciones para 2 Lps que no alcanzaron a ser editados. Graba el Lp "Canto por Travesura", recopilación del folklore picaresco de Chile, que no alcanzó a salir a la venta.
11 de Septiembre de 1973: Víctor se dirige a la Universidad Técnica del Estado, su lugar de trabajo, donde cantaría en la inauguración de una exposición, desde la cual se dirigiría al país el Presidente Allende. Los militares rodean el recinto universitario ingresando a él el día siguiente, tomando detenidos a todos los profesores y alumnos que se encontraban en su interior.
Víctor Jara es llevado al Estadio Chile y torturado.
Muere acribillado el 16 de Septiembre, pocos días antes de cumplir 41 años.
Su cuerpo es encontrado en la morgue como NN.
Informacion proporcionada por la Fundación Victor Jara
Mas información en:http://www.patriagrande.net/chile/victor.jara/

Fragmento del libro:“Víctor Jara : Un canto truncado” Testimonio de su esposa, Joan Jara._😔✊🏽🇨🇱

"Lo siento, tenía que encontrarla…Lamento decirle que Víctor ha muerto… Encontraron su cuerpo en la morgue.  (…) Le ruego que sea valie...