jueves, diciembre 05, 2024

Los Van Van, la permanente identidad(+videos)


En la llamada Isla de la Música, alcanzar tan grande reconocimiento representa todo un fenómeno musical...

Guille Vilar en Granma 04/12/2024


De la serie Habaneros Ilustres, el maestro Juan Formell Cortina, de Reinerio Tamayo Fonseca

Hoy es 4 de diciembre, y se cumplen 55 años de la fundación de Los Van Van por Juan Formell. Conmemorar esta fecha es un suceso cuya trascendencia encierra particular emotividad.


Estamos celebrando el nacimiento de una entrañable agrupación musical. Es el resultado de un añejado sabor, típico de ese tumbao tan aclamado del songo de Juan, el que funciona como una marca de agua para la música bailable cubana, y que, por lo tanto, nos pertenece por derecho propio.


En la llamada Isla de la Música, alcanzar semejante nivel de reconocimiento y durante tanto tiempo representa todo un fenómeno musical.


Cuando, pausadamente, recorremos los múltiples pasajes de esta trayectoria, sentimos estar en el límite de lo increíble al contar con una multitud de canciones que en las diferentes etapas han contribuido a preservar la jerarquía de la orquesta a través de los años.


Si para la historia corresponde a Pedrito Calvo el mérito de haberse adueñado del sello de Los Van Van en buena parte de estas temporadas, con los clásicos de Sandunguera

 o El negro no tiene ná,

 para el genio de Formell no había casualidad, pues previó la futura evolución del estilo de la orquesta.


Para lograrlo, llegó a imaginarse la idea de que la agrupación debía de estar alienada como una imponente novena de pelota por medio de la adquisición de cantantes que harían crecer todavía más el prestigio de la orquesta.


Ahí están ¡Qué sorpresa!;


 Después de todo; 


Anda, ven y muévete; 


y El aparecido,



auténticos hits en las voces de Mayito Rivera, Yeni Valdés, Abdel Rasalps y Mandy Cantero, sin contar al cuarto bate del equipo, Robertón Hernández, con jonrones como La cabeza mala



 y Ven, ven, ven.


Pero, por supuesto, el éxito alcanzado por Juan Formell como director radica en su capacidad para equilibrar el papel integrador de cada uno de sus músicos en función del resultado en conjunto.


Esto permite, como en pocos casos, que la música de Los Van Van se pueda disfrutar lo mismo durante la escucha de sus discos que en una fiesta o en sus memorables conciertos.


Es la conceptualización de una elegancia reflejada en la calidad de cada propuesta musical, esa que nos deja cautivados por la complejidad creativa de un entorno sonoro cuya cubanía está implícita como huella de identidad permanente.


El aspecto más significativo del legado de Los Van Van en estos 55 años es el que va dirigido a los jóvenes. Nos referimos a que reciban el proverbial arraigo de esta música en todo el pueblo, y no solamente en un sector de este, como una consecuencia lógica del alto grado de profesionalidad que aparece imbricado con soplos del aliento popular; pero sin caer en chabacanerías ni vulgaridades, y mucho menos en fórmulas facilistas que nadie las recuerde.


Si para cualquier músico, figurar en la selecta nómina de miembros de la orquesta representa todo un honor, este se multiplica, infinitamente, al saberse que es el pueblo de Cuba el que se siente honrado de contar con Los Van Van, el tren de la Música Cubana, entre sus entidades patrimoniales de excelencia.

lunes, diciembre 02, 2024

Silvio Rodríguez cumple 78 años: una historia de canciones, poesia y revolución


El cantautor cubano celebra su cumpleaños mientras su obra, cargada de poesía y compromiso, sigue marcando el siglo XX y dejando huella en la música latinoamericana.

Por:

Redacción Canal de la Música


29 de Noviembre 2024 - 7:06 pm

Silvio Rodríguez cumple 78 años: una historia de canciones, poesia y revolución


El 29 de noviembre de 1946 nació en San Antonio de los Baños, Cuba, Silvio Rodríguez Domínguez, una de las figuras más influyentes de la música de autor en el mundo hispanohablante. A lo largo de su vida, Silvio construyó  un legado inigualable que combina poesía, compromiso político y melodías inolvidables, convirtiéndose en uno de los principales exponentes del Movimiento de la Nueva Trova Cubana.


Un comienzo humilde y el despertar de un artista


Desde pequeño, Silvio mostró un talento natural para las artes. A los tres años realizó su primera interpretación en la radio, y en su adolescencia comenzó a tomar clases de piano. Sin embargo, su verdadera conexión con la música se consolidó a los 16 años, cuando, durante su servicio militar, adquirió su primera guitarra. Ese instrumento se convirtió en su fiel compañero, inspirándolo a componer canciones cargadas de sensibilidad y conciencia social.

En 1967, Silvio Rodriguez debutó en el programa de televisión cubano “Música y Estrellas”, interpretando canciones como “Es sed” y “Sueño del colgado y la tierra”. Ese mismo año, junto a Pablo Milanés y Noel Nicola, fundó el Movimiento de la Nueva Trova, una corriente artística que fusionaba poesía, política y música, reflejando los ideales de la Revolución Cubana.


Silvio Rodríguez cumple 78 años: una historia de canciones, poesia y revolución  


Discografía emblemática y temas inmortales

El primer álbum de Silvio, Días y Flores (1975), ya mostraba su capacidad para mezclar lo personal con lo colectivo. Aunque fue parcialmente censurado en algunos países, su impacto fue innegable. Canciones como “Te doy una canción” y “Ojalá” se convirtieron en himnos de amor y resistencia.

Otros discos memorables incluyen Unicornio (1982), cuyo tema principal trascendió fronteras con su simbolismo y melancolía, y Rabo de Nube (1980), que marcó una etapa de experimentación musical. En total, Silvio ha lanzado más de 20 álbumes de estudio, consolidando un repertorio que incluye más de 500 canciones.

Canciones que hicieron historia

Entre sus temas más icónicos destacan:

Ojalá (1978): Una súplica íntima y universal que ha conmovido a generaciones.

Unicornio (1982): Una oda al anhelo y la pérdida.

La era está pariendo un corazón (1968): Escrita tras la muerte del Che Guevara, es un himno de lucha y esperanza.

Quién fuera (1992): Una reflexión sobre los deseos humanos y las limitaciones de la existencia.

Reconocimientos y legado

Silvio Rodríguez recibió numerosos galardones, incluido el reconocimiento como Artista UNESCO por la Paz en 1997. Junto a Joan Manuel Serrat, fue declarado Mejor Cantautor Hispanoamericano de la Segunda Mitad del Siglo XX.


Más allá de los premios, su influencia trasciende lo musical. Sus letras, cargadas de poesía y compromiso, han sido la banda sonora de movimientos sociales, momentos personales y transformaciones culturales en todo el mundo.


Silvio, un ícono eterno


A sus 78 años, Silvio Rodríguez sigue siendo un referente indiscutido de la música latinoamericana. Su obra, que mezcla lo íntimo con lo colectivo, continúa inspirando a nuevas generaciones, demostrando que la música puede ser un arma poderosa para el cambio y un refugio para el alma.


Desde los acordes de su guitarra hasta las palabras que se convierten en poesía, Silvio Rodríguez es, sin duda, un artista que ha dejado una marca imborrable en la historia de la música y la humanidad.



     Desde pequeño, Silvio mostró un interés natural por la música. A los tres años hizo su primera interpretación en la radio, y más tarde tomó clases de piano en La Habana. Sin embargo, fue a los 16 años, durante su paso por el servicio militar, cuando encontró en la guitarra su instrumento definitivo y empezó a componer canciones que pronto se convertirían en himnos, como Quédate y La era está pariendo un corazón.


En 1967, Silvio fundó el Movimiento de la Nueva Trova junto a Pablo Milanés y Noel Nicola, un grupo que llevó la música de autor a un nuevo nivel, fusionando poesía, compromiso político y experimentación musical. Este movimiento se convirtió en un símbolo de la revolución cultural en Cuba y marcó profundamente a generaciones de músicos y oyentes.


En 1982, Silvio lanzó el álbum Unicornio, cuyo tema principal se convirtió en una de las canciones más emblemáticas de su carrera. Con su letra cargada de simbolismo y melancolía, la canción trascendió fronteras, convirtiéndose en un clásico internacional. Su capacidad para conectar lo íntimo con lo universal consolidó a Silvio como un referente global de la música de autor. 


Compuesta en 1968 tras la muerte del Che Guevara, esta canción refleja el compromiso político de Silvio con los ideales revolucionarios. Con una letra cargada de fuerza y esperanza, La era está pariendo un corazón se convirtió en un himno de lucha y resistencia que aún resuena en el contexto de las luchas sociales contemporáneas.


Por otro lado, Ojalá, lanzada en 1978 como parte del disco Al final de este viaje, es una de las canciones más icónicas de su repertorio. Con una poesía profundamente íntima, este tema ha sido interpretado como una despedida melancólica y una súplica cargada de anhelo. Por su capacidad de emocionar a cualquier oyente, es considerada un clásico atemporal.
Quién fuera, de 1992, demuestra la versatilidad de Silvio al conectar la complejidad de la búsqueda personal con una melodía envolvente. Esta canción, incluida en el disco Silvio, es una reflexión sobre el deseo de ser todo aquello que no se es, con un enfoque casi filosófico que trasciende generaciones.










lunes, noviembre 25, 2024

Así combatieron la religión con CARTELES los bolcheviques

Russia Beyond


25 de noviembre de 2024 by Alexandra Gúzeva
La propaganda soviética fue bastante creativa a la hora de crear percepciones negativas de la Iglesia y los sacerdotes en numerosas imágenes visuales.
Karl Marx escribió:”La religión es el opio del pueblo”. Vladímir Lenin repitió esta formulación en sus escritos más de una vez. La frase se convirtió en un verdadero eslogan de los bolcheviques. El líder de la revolución escribió que es la posición impotente de la clase oprimida y su incapacidad para resistir a los “explotadores” que dan lugar a la creencia en algún tipo de vida mejor después de la muerte. La religión les ofrece “una justificación barata para toda su existencia explotadora”.
Veamos algunos de los carteles creados para luchar contra la Iglesia.
1. ‘La religión es opio para el pueblo’.

Foto de archivo

2. ‘El rey, los papas y los ricos están sobre los hombros del pueblo trabajador’.

Foto de archivo


3. ‘La religión es veneno, cuida de los niños’ (a la derecha del cartel - Escuela).

Foto de archivo
4. ‘Quién está en contra de los soviéticos’.

Foto de archivo
5. Cartel de la revista ‘Sin dios en la máquina’.


Foto de archivo
Savaof: Sólo tú, camarada Buda, no has sido arrastrado todavía
Alá: Camine alegremente, por favor camine
Jehová: Eh, camine. No todos nosotros ni tu nombre.  Y, por favor, aféitate

nombre.  Y, por favor, aféitate

6. Los ojos de un campesino están cubiertos con una venda con la inscripción ‘Credos’



archivo

7. ‘Los reyes terrenales están acabados. Procedamos con los celestiales’.

Foto de archivo
8. ‘Lucha contra la religión. ¡¡¡Lucha por el socialismo!!!’

Foto de archivo

9. Cómo roban los curas al pueblo. ‘Todos los hombres son hermanos, ¡me gusta quedarme con bienes de los míos

Foto de archivo


10. ‘¡Con la pluma de un rabkor y la luz de la ciencia, desenmascarar las cosas sectarias!’

Foto de archivo

11. ‘Basta de engaños’.

Foto de archivo
12. ‘Gracias por la cultura, una contribución gigantesca. Ahora vete a la estantería donde están los mito’

13. ‘La cruz y el tractor’.

Foto de archivo

14. ‘Por el 11º aniversario de la Constitución soviética’.

Foto de archivo

15. ‘Dios no existe’.


Foto de archivo

 

lunes, noviembre 04, 2024

Serrat y la progresía monárquica del 78

 

Federación de Republicanos (RPS)


Como cada año, Oviedo se ha engalanado para la entrega de los Premios Princesa de Asturias. El evento es todo un acto de magnanimidad de la monarquía, que usa a los asturianos y asturianas y su bucólica geografía como escenario para vender campechanía, cercanía y, sobre todo, vampirizar el prestigio de los premiados. Los fastos de estos premios tienen un presupuesto anual de casi siete millones de euros que salen, sobre todo, de dinero público y de donaciones de las empresas oligárquicas españolas, gracias a una ley de mecenazgo que beneficia fiscalmente a las compañías que patrocinan la gran cita anual de legitimación popular de los Borbones.


En la edición de este año, uno de los premios ha sido ni más ni menos que Joan Manuel Serrat, que lleva sin cantar desde 2022 y ha usado el homenaje para despedirse de su público. Aunque no lo parezca, el premio se lo ha entregado Serrat a la monarquía.


Los Premios Princesa de Asturias suponen que la monarquía se aprovecha del prestigio social de los galardonados para premiarse a sí misma, para proyectarse a través del esfuerzo y méritos de los homenajeados e ir trabajando la buena prensa del heredero o heredera al trono. Y es aquí donde entra en juego Joan Manuel Serrat, que en 1968 se negó a ir a Eurovisión porque le negaron poder cantar en catalán.


56 años después, el cantautor catalán se ha prestado de forma acrítica a ser utilizado por la línea sucesoria del dictador, que es en realidad lo que significa políticamente la monarquía española. En un momento donde la monarquía goza cada vez de menos apoyo popular por su corrupción, Serrat ha usado todo su capital simbólico para regalárselo a la Familia Real. Eso sí, lo ha hecho con mucha poesía, haciendo un discurso precioso contra el neoliberalismo y mostrando su inconformidad con el mundo injusto en el que vivimos. Mucha poesía para endulzar demasiada porquería.


Joan Manuel Serrat se podría haber negado a aceptar un premio que entrega un jefe de Estado cuya legitimidad se basa en el nombramiento del dictador que le prohibió cantar en catalán en Eurovisión. Descartada la opción más valiente, al menos podría haber tenido en su discurso alguna crítica a la monarquía, a su corrupción o incluso a las revelaciones de Barbara Rey en las que deja entrever que el 23F fue un autogolpe de Estado del propio Juan Carlos de Borbón para hacer olvidar que su nombramiento provenía directamente del deseo de Franco y con ello hacer juancarlista a Felipe González y a las bases del PSOE.


Joan Manuel Serrat ha envejecido ideológicamente igual de mal que la progresía del 78, que rápidamente entendió que para ganar dinero, estatus y que se le abrieran las puertas de la Corte tenían que adaptarse a las imposiciones del postfranquismo. Escribo postfranquismo y no Transición porque en España no podremos hablar de Transición hasta que no nos dejen votar en referéndum sobre la Jefatura de Estado.


El discurso de Joan Manuel Serrat en la entrega de los Premios Princesa de Asturias fue precioso, pero de un símbolo como él se hubiera esperado mayor compromiso democrático. Joan Manuel Serrat, como otros ilustres progres del Régimen del 78, no tuvo ningún problema en firmar manifiestos en contra de un referéndum en Cataluña cuando el procés puso en jaque al régimen monárquico, pero está todavía por ver que se posicione abiertamente contra la institución heredera del franquismo.


Fuente: DiarioRed

miércoles, octubre 30, 2024

Pepín el obrero: un legado que no debe morir


Fotos: Pepín el Obrero

Texto: Fede Gayardo

Este lunes el mundo celebraba el Día Mundial de la Fotografía y Cuba despedía a uno de los grandes del lente. Qué triste coincidencia, pero que bonito homenaje a uno de sus creadores más queridos.

José Antonio Medina, ‘Pepín el obrero’ para toda la isla, dijo adiós dejando tras de sí una estela fotográfica inconmensurable. Con su cámara y con un intenso trabajo desde muy joven, dedicó su vida a plasmar en imágenes los más importantes sucesos culturales de la isla.

Pepín será recordado en todo el país…en La Habana, en Holguín, en su Tacámara natal y en su adoptiva Santiago de Cuba. Fuera de la isla le llegarán también los homenajes porque fue un hombre que se dejó querer y quiso bien.

Silvio Rodríguez y Omara Portuondo
Silvio Rodríguez y Omara Portuondo

El teatro Karl Marx fue su casa por más de 30 años, “para mí prácticamente la mitad de mi vida”, como bien dijo en conversaciones con Cuba Noticia 360, medio del que fuera uno de sus más antiguos y constantes colaboradores.


Fue gracias a su trabajo en el “Teatro de los grandes acontecimientos” que Pepín no solo fue testigo de los más grandes eventos culturales, sino que dejó muestra de ello en imágenes y que conoció a múltiples figuras nacionales e internacionales que admiran su obra.

Joan Manuel Serrat, Fito Páez, Juanes, Joaquín Sabina, Geraldine Chaplin, Víctor Manuel, Johny Ventura, Pancho Céspedes, Leo Brouwer, Danny Rivera, Ana Belén, Benicio del Toro, Silvio Rodríguez, Paco de Lucía, Rosario Cárdenas, Omara Portuondo, Juan Formell, Frank Fernández, Pablo Milanés y Rosita Fornés, entre muchísimos otros, integran una interminable lista de personalidades que pasaron a través de su lente para quedar por siempre en esa gran fotografía de país que Pepín legó.

Este artista dejó el alma, aprovechó la luz, supo sacar imágenes únicas, pero sobre todo, vivió sus años con amor y entrega a una profesión que para él era la vida misma.

A Pepín le agregó “el obrero” porque un día mientras revisaba su expediente laboral en el teatro Karl Marx notó que esa era la plaza que le habían asignado: ‘obrero no calificado’. Esa es la ocupación que tenía en el teatro.

No obstante, hablando con la revista Fullframe, aseguró que se sentía orgullo de ello porque “este ‘carga palos’ trabajó con lo que más vale y brilla de la cultura y muchos artistas cuentan conmigo para hacer sus fotos. No es un apodo usual, pero eso soy yo, un simple obrero, ¿y por qué no?, soy un obrero de la cultura”.

Según contó, él era el único allí que estaba graduado de primer nivel como director de escena, pero a pesar de las recomendaciones y documentos que acreditaban sus estudios, no existía esa plaza en el teatro. Pepín tenía cartas de la directora de escena del Royal Ballet y de otras instituciones extranjeras, y por si fuera poco, también de los mejores coreógrafos y directores cubanos, como Santiago Alfonso. 

Su obra no se redujo a la foto fija, sino que colaboró además con algunos de los más importantes realizadores de videoclips de la isla. Aunque Pepín hizo el making de fotografía de varios de esos materiales, el teatro significó demasiado para este “Rey de la oscuridad”.

“El problema es que como yo convivo en el teatro, hago fotos desde donde nadie las puede hacer. Ningún fotógrafo que va de fuera al Karl Marx tiene la posibilidad de hacer las fotos que yo hago porque yo las hago desde los lugares más inhóspitos o del techo, a 14 metros de altura”, dijo Pepín a Cuba Noticias 360.

Pepín tenía un arsenal de imágenes único e incalculable. En su casa apenas había espacio para algo más, las paredes estaban repletas de fotos. Ese era también su templo…el espacio donde atesoraba todos esos momentos únicos que durante más de 30 años le regalaron su pasión y el obturador de su cámara.

Sin decir adiós, porque las imágenes no se van nunca, Cuba despidió a José Antonio Medina Pérez y se queda con la satisfacción de una isla que tuvo y tendrá a Pepín, el hombre de luces y sombras, el dueño de las instantáneas de los grandes en escena y, sobre todo, el obrero de una cultura que deberá rendirle homenaje hoy y siempre.

Fragmento del libro:“Víctor Jara : Un canto truncado” Testimonio de su esposa, Joan Jara._😔✊🏽🇨🇱

"Lo siento, tenía que encontrarla…Lamento decirle que Víctor ha muerto… Encontraron su cuerpo en la morgue.  (…) Le ruego que sea valie...