viernes, abril 19, 2024

«Lo que de verdad nos interesa son las buenas canciones»

 

ENTREVISTA | Pedro Guerra y Javier Álvarez Músicos y cantautores

Pedro Guerra y Javier Álvarez. / JERÓNIMO ÁLVAREZ

Gabriel Núñez Hervás

Córdoba 19 ABR 2024 6:01


«Seguimos siendo niños, escolares aplicados, siempre curiosos». La frase de Javier Álvarez (Madrid, 1969) define el espíritu y la energía de la gira Aunque ya no soy dos, una aventura excitante que ha elegido Córdoba como el espacio idóneo para dar su primer paso. Es el plato fuerte de Córdoba Trovadora, un encuentro en el que su director, Rafa Bocero, reivindica etimológica y culturalmente el papel de esta ciudad en la génesis y el desarrollo de la canción de autor.

Javier Álvarez y Pedro Guerra (Güímar, Tenerife, 1966) son las dos voces más autorizadas y escuchadas de aquella generación de cantautores que revolucionó no sólo el concepto del género sino también el mercado musical de los años 90. Cuando todo el panorama sonoro se rendía al indie, al techno, a la salsa o al grunge, llegaron unos tipos armados con seis cuerdas bien afinadas, varios versos certeros, toneladas de carisma y muchísima sensibilidad, y asaltaron el cielo de la industria y de la memoria. Hace ahora treinta años, Pedro Guerra celebraba el éxito de su tema Contamíname en la voz de Ana Belén y Víctor Manuel y cantaba tres de cada dos martes en el Libertad, 8 (ese pasillo, infinito pero estrecho, en el que congregaba a una afición creciente y entregada). Mientras tanto, entre la luz de un túnel del Metro y la sombra de los árboles del Retiro, Javier ensayaba los deliciosos temas de su primer álbum. Que esta gira se estrene en Córdoba no parece casual. Esta ciudad no olvida las noches de Pedro Guerra en La Peña Egabrense. Y Javier Álvarez era casi fijo en las alineaciones de Cosmopoética durante muchos años.

-El concierto que ofrecéis este sábado en el Teatro Góngora tendrá una dosis alta de nostalgia pero, conociéndoos, no se limitará a volver a abrir las páginas del pasado.

Pedro Guerra (PG): Hay un componente inevitable: treinta años después de cuando todo empezó, va a venir a vernos gente que quiere regresar a una época de sus vidas en la que nosotros, de alguna manera, fuimos importantes para ellos. Dicho esto, está claro que también hay una mirada al futuro, porque ninguno de los dos nos quedamos en aquella época. Ni yo me quedé en Golosinas ni Javi en La edad del porvenir. Hemos evolucionado.

Javier Álvarez (JA): Claro, estamos encantados de celebrar con la gente esos tiempos, y también el aquí y el ahora, pero tenemos ganas de cosas nuevas. Este concierto abarca todo. Es una celebración del pasado, y ahora vamos a ver a dónde nos lleva todo esto.

-Aunque «ya no sois dos», este deseo de reencontraros no es nuevo...

JA: Pedro y yo somos muy distintos pero siempre hemos sabido y comprobado que nos compenetramos mucho, y creo que la riqueza nace de que, al venir de distintas fuentes, cuando nos juntamos, crecemos. Por eso queríamos hacer algo como esto.

PG: Claro, es algo que desde hace treinta años ha estado ahí, pero el hecho de que Córdoba quisiera vernos así nos ha animado mucho.

JA: Más allá de la evidente conexión musical, lo que surgió desde el primer momento entre Pedro y yo fue una admiración mutua y una amistad inevitable. Y eso es algo que se ha mantenido durante todo este tiempo.

-Una de las cosas que más llamaba la atención cuando empezasteis eran vuestras referencias musicales. No os quedabais en Silvio Rodríguez, Serrat, Sabina... Pedro citaba a Portishead, Manu Chao, Björk... y Javier a Suzanne Vega, Nanci Griffith o Michael Jackson. ¿Qué os interesa más de la música actual?

JA: Yo soy muy ecléctico y, como Pedro, estoy abierto a muchas influencias. Pedro está haciendo Parceiros colaborando con todo tipo de géneros y artistas, algo que me parece muy enriquecedor... Y yo estoy apasionado con dos artistas absolutamente mainstream: Rosalía y C Tangana. Son los cantautores que más me gustan ahora mismo. Junto a su discurso musical, que es altísimo, para mí son cantautores de libro.

PG: En los 90 había una batalla que ahora es evidente que era absolutamente casposa entre los indies, los jazzies, los clásicos y los que hacíamos otras cosas. Por suerte, treinta años después, eso ya está muy difuminado. Hoy, C Tangana puede invitar a Kiko Veneno y a Jorge Drexler, y saben encontrarse. O yo puedo hacer un tema con Cruz Cafuné o con Alice Wonder y también nos encontramos.

-¿Creéis, entonces, que habría que redefinir el concepto de cantautor?

JA: Cantautor es un término que se atribuye o se identifica con Bob Dylan, pero yo creo que fue Woody Guthrie quien lo usó por primera vez. Lo interesante es que cantautor, en su origen es songwriter, que no es exactamente lo mismo, pero también había otra expresión, que para mí es la definitiva: SingerSongwriter. Y ahí entra Beyoncé, Madonna... O cualquier artista pop que sea «cantacantautor».

PG: Más que redefinir el género, lo que sí está en mi cabeza desde hace años es que a mí lo único que me importa son las canciones. Si hay una buena canción, me da igual que la haga Rosalía o los Arcade Fire.

Já: Exacto. Lo que de verdad nos interesa son las buenas canciones.

sábado, abril 06, 2024

Víctor Hugo y la dignidad de la belleza


Por Pablo Hernández Jaime | Marzo 2024


La novela de Víctor Hugo, Nuestra Señora de París, es sumamente interesante por su estructura, que recurre a una suerte de viñetas de distinta naturaleza. En unas, se nos presenta la evolución y organización arquitectónica de París. En otras, el autor aprovecha algún evento para presentar y caracterizar a sus personajes. También hay viñetas donde estos personajes entran en acción, construyendo la narrativa central de la novela. Hay momentos en los que el autor elabora reflexiones teóricas, por ejemplo, sobre cómo el arte y la tecnología sirven de vehículos para la reproducción de ideologías. Aquí, resulta curiosa la manera en que Víctor Hugo se aproxima a las tesis que Walter Benjamin desarrollaría un siglo después en La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

El libro continúa así, con viñetas que sitúan a los actores en su contexto y desarrollo histórico, dando profundidad y sentido a los escenarios y comportamientos. Por lo mismo es que no resulta baladí detenernos en el tema que da motivo a este artículo: los criterios estéticos de la ética.


Víctor Hugo nos presenta a Quasimodo, nombrado así en parte por su particular condición: jorobado, cojo, tuerto y deforme, en una palabra: feo. Este solo rasgo va a estar presente en toda la obra, pues es el que más distingue a Quasimodo y el que va a estructurar en gran medida su experiencia.


La fealdad le granjea a Quasimodo las peores opiniones y actitudes de los demás, lo que siembra en él un rencor y desprecio recíprocos. Al respecto hay dos momentos que considero emblemáticos: el primero es la adopción de Quasimodo, por el arcediano Claude Frollo, tras su abandono a las puertas de la iglesia con solo cuatro años. Aquí, Quasimodo fue rescatado de una muerte casi segura, pues ante su fealdad, las cuatro ancianas que lo hallaron no figuraban mejor idea que la de ahogarlo o quemarlo, considerándolo más un “monstruo” que un ser humano.


El segundo momento ocurre 16 años después, con Quasimodo siendo azotado en la plaza, tras ser arrestado y juzgado. Tras una hora de castigo tortuoso bajo el sol, y ante los ojos de la gente, que lo veía con cierta satisfacción, pues gustaban ver castigar al objeto de su desprecio, Quasimodo clamó por agua. La respuesta fue una risa unánime. El diagnóstico de Víctor Hugo: Quasimodo era “más grotesco y repugnante que digno de compasión”.


Tal parece que hubiera una tendencia a propiciar o al menos permitir que el mal se pose sobre aquello que juzgamos feo o desagradable, mientras, lo que nos place por su belleza es procurado y protegido. Este es el punto que quiero resaltar: con frecuencia y descuido, nuestras valoraciones estéticas se traducen en criterios éticos. Juzgamos algo como bello y le procuramos el bien por su belleza. Juzgamos algo como feo y buscamos o permitimos su destrucción.


El primer problema aquí es que, para ser justos, nuestro juicio estético sobre otros seres no debería traducirse en su mayor o menor dignidad. Sin embargo, el problema no se restringe a la novela. En la realidad, la belleza percibida es uno de los muchos factores de desigualdad social, misma que condiciona beneficios escolares, laborales e incluso de indulgencia jurídica, sin mencionar los beneficios en términos de bienestar percibido.


El segundo problema es que la belleza no es, en buena medida, algo natural y espontáneo, sino el resultado de una doble historia: la historia de nuestro concepto de belleza y la historia de aquellos con recursos para procurarse este atributo. Ambas historias están relacionadas, pues los potentados, debido a su riqueza, prestigio, poder e impronta simbólica en la sociedad, tienen más probabilidades de moldear los conceptos y nociones de belleza a su imagen y semejanza, al tiempo que suelen tener los recursos y condiciones para procurársela.


Las desigualdades se entrecruzan y los privilegiados se embellecen, volviéndose objeto de deseo, y convirtiendo a pobres y marginados en su propio objeto de desprecio, generando incluso la posibilidad de regodearse en la destrucción del otro, como ocurrió en el escarmiento público de Quasimodo. Por eso, aunque la percepción de belleza parezca puramente subjetiva, cabe preguntarse cuál es su origen y, quizá más importante, cuáles son sus implicaciones.


Pablo Hernández Jaime es doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.

sábado, febrero 24, 2024

Podemos ser grandes amigos pues yo odio a Franco

 Cuando Gabriel Garcia Márquez (Gabo) vivía en Londres, decidió un dia con su esposa visitar un pub mexicano, en ese pub cantaba un joven muy delgado, flaco, enjuto y canta unas canciones que él mismo escribe, se presenta como Joaquín Martinez y por su acento esta claro que es de España, Gabo y su esposa están absolutamente maravillados por las canciones de Joaquín.


Al terminar el recital, se acercan Gabo y sra. y le dicen a Joaquín tu escribes mejor que Neruda, que Vallejo, que Lorca, eres un poeta increíble, luego se sientan los tres en una mesa, en medio de la conversación Joaquín les dice «yo vivo aquí en Londres porque tuve que escapar de España, la España de Franco, puse unas bombas en un banco como medida de protesta por la dictadura de Franco», ahh caramba le dice Gabo podemos ser grandes amigos pues yo odio a Franco,.. Continúa Joaquín contando «yo tuve que escapar de España, porque me querían meter preso sobre todo mi padre, porque el es policía, entonces un amigo muy parecido a mi me dio su pasaporte para venir a Londres, y aquí soy Joaquín Martinez. Gabo le dice» entonces serás famoso y mucho como Joaquín Martinez, noo le dice Joaquín «seré conocido como Joaquín Sabina, porque Sabina es el apellido de mi madre.



Tomado del Blog Historias de Gabo (Gabriel García Márquez)

miércoles, febrero 14, 2024

10 películas soviéticas ICÓNICAS sobre el amor para ver ONLINE

 10 películas soviéticas ICÓNICAS sobre el amor para ver ONLINE

27 ENERO 2024

ALEXANDRA GÚZEVA

Eldar Riazánov/Mosfilm, 1962

Obras clásicas atemporales que uno puede ver una y otra vez. A continuación, destacamos algunas de las mejores películas y mostramos enlaces para verlas online. Disfrutadlas.

1. ‘Primavera en la calle Zaréchnaia’ (1956)


Félix Mironer, Marlén Jutsíyev/Estudio de Cine de Odesa, 1956

Esta fue una de las películas soviéticas más populares de la década de 1950, vista en el cine por 30 millones de personas. De hecho, fue percibida como un himno al nuevo estilo de vida soviético de posguerra. El melodrama romántico trata de una joven maestra que es enviada a una ciudad industrial para educar a los trabajadores de la planta local. Allí conoce a un apuesto huelguista ejemplar. Pero, al ser ambos personas orgullosas e independientes, no pueden limitarse a estar juntos, sino que luchan con sentimientos complicados.


2. ‘Cuando pasan las cigüeñas’ (1957)

Mijaíl Kalatózov/Mosfilm, 1957

Una pareja de jóvenes locamente enamorados pasean toda la noche por Moscú hasta el amanecer. Por la mañana, parece que los nazis han atacado la URSS y ha comenzado la Segunda Guerra Mundial. La mujer permanece en Moscú, mientras su amado se dirige al frente...

Se considera una de las películas soviéticas más románticas y, al mismo tiempo, más dramáticas. Y una de las pocas películas sobre la guerra que no contiene escenas bélicas. Dirigida por Mijaíl Kalatózov, fue la única película soviética y rusa que ganó el principal premio del Festival de Cannes: la Palma de Oro.

3. ‘Velas escarlatas’ (1961)

Alexánder Ptushkó/Mosfilm, 1961

Se trata de una adaptación a la pantalla de la novela de aventuras con el mismo nombre del escritor soviético Alexánder Grin. La hija de un marinero jubilado que vive junto al mar (en una tierra ficticia) parece un poco rara para los demás. Y es que al escuchar las palabars de un viejo mago cree que un día llegará un príncipe en un barco con velas escarlatas para llevársela. Pero la historia final demuestra que nuestros deseos pueden hacerse realidad.


4. ‘La balada del húsar’ (1962)

Eldar Riazánov/Mosfilm, 1962

Se trata de un gran musical sobre la guerra de 1812, en la que Napoleón invadió Rusia. Una chica de 17 años no quiere conformarse con ser una niña, así que se viste de húsar y se dirige a la guerra. Es aceptada en un regimiento de húsares sin que nadie sospeche que es una chica. Pero, al mismo tiempo, se enamora de un apuesto y valiente militar.



5. ‘Ironía del destino, o goce de su baño’ (1976)

Eldar Riazánov/Mosfilm, 1976

Esta película es la favorita de los rusos. Se emite por televisión cada 31 de diciembre. Pero, a pesar de una trama compleja que se desarrolla en Nochevieja, también es una comedia muy romántica. Un soltero de unos 30 años que vive con su madre se emborracha con sus amigos en una bania (sauna rusa) pública. Accidentalmente, le colocan en un avión que se dirige de Moscú a Leningrado. Como los barrios residenciales de las ciudades soviéticas tenían un diseño muy similar, encuentra la misma calle y la misma casa, e incluso las llaves le sirven para abrir la puerta de un apartamento que no es el suyo. Pero, ¿qué ocurre cuando aparece la verdadera propietaria (que resulta ser una bella mujer)?

6. ‘Idilio de oficina’ (1977)

Eldar Riazánov/Mosfilm, 1977

Un trabajador de oficina tímido e introvertido sueña con progresar en su carrera, pero no lo está consiguiendo. Entonces, un viejo amigo le aconseja que flirtee con su jefa. Pensando que es una vieja fea, de repente descubre que es mucho más joven... y guapa... ¿Cómo acabará este romance de oficina? Además, esta película también es una divertida comedia.


7. ‘Moscú no cree en las lágrimas’ (1980)

Vladímir Menshov/Mosfilm, 1980

Esta película ganadora de un Óscar cuenta la historia de una joven de una ciudad provincial que va a Moscú y encuentra trabajo en una fábrica. Ella sueña con una gran carrera. Tras quedarse embarazada accidentalmente y ser abandonada por su novio, sigue trabajando duro y estudiando en la universidad, y consigue tener éxito. Pero, ¿qué pasa con el amor?

8. ‘No podrían ni imaginárselo’ (1981)

Ilyá Frez/Estudio Central de Cine Infantil y Juvenil de M. Gorki, 1981

Se trata de un melodrama sobre una estudiante llamada Katia, que empieza a salir con Roma. Se conocen en el nuevo instituto al que la chica se ha trasladado recientemente. Mientras otros compañeros se burlan de su relación, sus padres se oponen a este amor juvenil e intentan separarlos. Pero nada puede interponerse en el camino del amor, ¿verdad?


9. ‘Estación de tren para dos’ (1983)

Eldar Riazánov/Mosfilm, 1983

Un pianista viaja por la Unión Soviética en tren. Durante una larga parada en una estación de una pequeña ciudad, va a un restaurante a almorzar. La comida es horrible y se niega a pagar, pero la camarera no le deja marcharse. Mientras discute con ella, el pianista pierde el tren. Así que se ve obligado a quedarse en la estación durante dos días hasta que llegue el siguiente, y acaba haciéndose amigo de esa camarera...



10. ‘El amor y las palomas’ (1985)

Vladímir Menshov/Mosfilm, 1985

Éxito de taquilla soviético, sigue siendo una de las películas más populares entre los rusos y sus citas se han convertido en dichos populares. Un hombre que vive en un pequeño pueblo es un gran soñador. Gasta mucho dinero y tiempo en sus palomas, mientras su mujer le grita constantemente. Un día, decide irse de vacaciones solo y conoce a una interesante mujer de ciudad. Pero, ¿tienen algo en común?



viernes, febrero 02, 2024

La cerveza soviética.

 La cerveza "Zhigulevskoye" era una de las más populares y difundidas en la URSS (¡se producía en 735 fábricas a lo largo del país!). 

Por supuesto, los amantes de la cerveza también recuerdan "Moskovskoe", "Martovskoe", "Nevskoe" y muchos otros nombres, pero el más popular fue Zhigulevskoe. La malta para la cerveza Zhigulevsky era casi especial: la cebada se seleccionaba cuidadosamente, también se remojaba en agua durante hasta tres días y se soplaba periódicamente con aire. 

Posteriormente se colocó en tanques especiales que mantuvieron su temperatura y humedad. Además, la cerveza Zhigulevskoye era casi la única que envejecía durante 21 días, aunque en los años 60 se introdujo una nueva tecnología que permitía envejecer hasta 11 días.

domingo, enero 28, 2024

La televisión en la URSS

 ¿Cuántos canales de televisión había realmente en la URSS?

La mayoría, sin dudarlo, responderá: "Dos canales. ¡Primero y segundo! Otros darán una cifra entre tres y cinco.

La situación no era homogénea en toda la URSS, siendo un país muy grande. El primero y el segundo canales fueron los principales, el tercero local, donde las transmisiones se retransmiten en su lengua materna. Dato interesante: algunas regiones de la Unión Soviética solían estar en el área de cobertura de múltiples estaciones de televisión simultáneamente y, además de su propio canal regional, también se emitió un canal de televisión desde una región vecina.

En la zona de Moscú y Leningrado había cuatro canales de televisión y un canal satelital "Orbita", que también llegó a los residentes de las ciudades soviéticas más remotas.

En la capital, también existía un "Canal Técnico", que en tiempos soviéticos se llamaba el "Sexto Programa de Televisión Central". Su perfil coincidió de alguna manera con un canal educativo, científico y tecnológico.

Tienda de televisión, Novgorod, URSS, 1984.

Hasta el 2 de noviembre de 1989 la televisión y la radio estatales tenían el monopolio de las transmisiones de televisión y radio y sólo con el fin de la Unión Soviética se emitió la primera televisión comercial. 



viernes, enero 12, 2024

Refrescos soviéticos

Original

No hacía falta la Coca-Cola, pero había más de 500 bebidas con gas diferentes, y algunas de ellas eran muy buenas.

La bebida "Bajkal" fue concebida como una alternativa a la cola, pero no tenía nada en común con ella, excepto el color.

Fue creado en 1973 en Moscú, y se basa en Hypericum (hierba de San Juan), con raíz de regaliz y aceite de abeto.

¡El sabor era absolutamente único! Durante la operación, se descubrió que la hierba de San Juan no era suficiente para la producción en masa, y fue reemplazada primero con té negro y luego con una  mezcla de blancoespino y sorbo, sin que esto afectara a las características del sabor. 



miércoles, enero 03, 2024

Cancelan sello postal conmemorativo por el 65 aniversario de la Revolución


Un grupo de personalidades e instituciones recibieron la distinción Con el esfuerzo de todos, que concede el Gobierno Provincial del Poder Popular

30 de diciembre de 2023 por Luis Alberto Portuondo.Granma

Foto Luis Alberto Portuondo.

Un sello postal que alude al 65 aniversario del triunfo de la Revolución cubana fue cancelado este viernes por los miembros del Comité Central del Partido José Ramón Monteagudo Ruiz y Beatriz Johnson Urrutia, primer secretario y gobernadora, respectivamente, en el Salón de los Vitrales de la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales.

En el acto de firma y acuñamiento participaron, además, dirigentes juveniles y de la Empresa de Correos de Santiago Cuba; son seis las estampillas y una hoja filatélica, impresas en multicolor que reproduce una instantánea del Comandante en Jefe Fidel Castro rindiendo tributo al Héroe Nacional José Martí. El sello postal fue diseñado por Ricardo Monnar y tiene un valor de 15 centavos.

Seguidamente, un grupo de personalidades e instituciones recibieron la distinción Con el esfuerzo de todos, que concede el Gobierno Provincial del Poder Popular a quienes se destacan en el desarrollo económico y social del territorio

domingo, diciembre 31, 2023

El árbol del año nuevo sovietico

 La víspera de Año Nuevo fue la fiesta más sincera en la URSS, para pasarla con toda la familia. Era una tradición decorar el árbol en casa.

Así que, unos días antes de la fiesta, la gente iba al mercado o buscaba un abeto en el bosque más cercano.

En la foto, decoraciones típicas de principios de los 80, 1983. 

El símbolo del árbol de Año Nuevo de la URSS era una popa con forma de estrella roja.




Las fiestas de año nuevo infantiles en la URSS

 La matiné de Año Nuevo en jardines de infantes y escuelas fueron las fiestas favoritas de los niños soviéticos. Llevaban mucho tiempo preparándose para obras de teatro, estaban aprendiendo poemas, canciones, bailes y a veces montaban espectáculos enteros. Era costumbre llevar trajes reales; copos de nieve, conejitos, ardillas, caperucitas rojas y cosmonautas bailaban todos juntos, en el jardín de infantes o en la escuela. 



Platos clásicos de la mesa de Año Nuevo Soviético:


ensalada Olivier (conocida en Italia como ensalada rusa), ensalada "mimosa", ensalada de zanahoria y remolacha, arenque de piel, tartas con caviar rojo, carne y pescado en gelatina, pollo al horno con patatas. Una parte integral de la mesa festiva eran pepinos en escabeche, tomates, hongos. Pasteles, "Napoleón", "Kiev", "Leche de pájaro" y por supuesto nueces.

Es interesante notar que el helado también se sirvió en la mesa de Año Nuevo al estilo soviético. Uno de los símbolos del Año Nuevo en la URSS fueron los mandarines. Estas frutas, junto con el champán, fueron el principal atributo de la mesa festiva. 



sábado, noviembre 25, 2023

Cuánto ganaban las estrellas del fútbol soviético de los años 80?

 salarios en el Dynamo Kyiv, Zenit y Spartak.

RIA Novosti

Editorial Deporte24

Blokhin fue el que más recibió.

No es ningún secreto que en la URSS los futbolistas no firmaban contratos profesionales con clubes. Muchos figuraban como trabajadores de fábricas o presuntamente sirvieron en el ejército. En comparación con la realidad actual, los jugadores soviéticos recibían salarios pequeños, pero en aquella época ciertamente no vivían en la pobreza. El hecho es que muchos clubes tenían un sistema de bonificación, gracias al cual las estrellas del fútbol soviético vivían en prosperidad y comodidad. Te contamos cuánto ganaban en los años 80.

¿Cuánto ganaban los futbolistas soviéticos en los mejores clubes de la URSS?

Por ejemplo, la leyenda del Dynamo Kiev, Vadim Yevtushenko, dijo en una entrevista con la revista del club que en la URSS todos los futbolistas trabajaban como instructores deportivos:

“En primer lugar, en nuestra época los salarios de los futbolistas eran completamente diferentes. Entonces no había contratos profesionales y todos trabajábamos como monitores deportivos. Así se llamaba entonces la posición de un futbolista. El salario de un instructor en un equipo de las grandes ligas era de 250 rublos al mes. En cuanto a ese tiempo, por encima de la media, pero no muy elevado. También hubo bonificaciones, pero ni siquiera pensamos en la cantidad de dinero que tenemos ahora”.

Quizás uno de los jugadores mejor pagados de la época soviética fue la estrella del Dinamo de Kiev y ganador del Balón de Oro, Oleg Blokhin. Contó cómo los futbolistas extranjeros se sorprendieron al conocer los salarios de sus compañeros de la URSS:

“Tuve varias ofertas de clubes nacionales, pero las rechacé. Por alguna razón, creen que esto se debe al hecho de que Blokhin exige demasiado dinero. Esto es absolutamente falso. No estoy pidiendo nada inusual, sino que me interesan más las condiciones de trabajo y de formación. El dinero, por cierto, no nos preocupaba en ningún momento. En el Dynamo nadie recibía dinero por marcar goles. Por la victoria, todos recibieron 51 rublos. Como mayor de policía, recibí 320 rublos por mi experiencia en el servicio y otros veinte por el título de Maestro de Deportes de Honor. Cuando jugamos contra el Saint-Etienne, los franceses nos preguntaron cuánto nos cobrarían por ganar y les respondimos que eran 500 dólares. Se quedaron completamente atónitos: su salario rondaba los cinco mil. Un jugador de fútbol debe ganarse su salario. Ahora mucha gente no hace esto”.

En 1984, el Zenit ganó su único campeonato durante la era soviética. Para muchos, la victoria de los Leningraders fue una sorpresa, y uno de los líderes del Zenit, Yuri Zheludkov , más tarde en una entrevista con el periódico Nevskoye Vremya negó con celo los rumores de que les habían dado el Volga:


“¡Oh, esa es una historia diferente! Nos reunimos en el Comité Ejecutivo de la ciudad de Leningrado y nos entregaron solemnemente a cada uno de nosotros: un reloj, un cenicero y una insignia honorífica con la letra "L". Todos estábamos asignados a la asociación LOMO. Por ejemplo, en mi libro de trabajo hay una entrada: "Instructor de deportes". La apuesta oficial en el Zenit era de 300 rublos, se pagaban 100 por las victorias, algo lo daba el Comité de Deportes. Al final de la temporada del campeonato, se hizo un nuevo cálculo y se pagó una bonificación de alrededor de tres mil rublos soviéticos. Por supuesto, para un simple ingeniero esto era una cantidad enorme, pero si lo comparamos con los premios en metálico de las estrellas del fútbol de hoy... Nuestro equipo estaba formado principalmente por nativos de Leningrado, y la dirección repetía una y otra vez: “Deberías estar orgulloso que vives en una ciudad así”, etc., etc. Los chicos y yo todavía bromeamos diciendo que estábamos jugando “por los monumentos”. No entiendo de dónde salieron los rumores de que en 1984 al equipo Zenit le regalaron un Volga. Lo sentimos, nosotros mismos compramos estos autos por 15 (!) Mil rublos, pidiendo dinero prestado unos a otros. Simplemente nos dieron la oportunidad de comprar autos fuera de turno”.

Ya en la segunda mitad de los años 80, el delantero Serguéi Kiryakov empezó a jugar en el Dinamo de Moscú . Según él en una entrevista con "Soviet Sport", recibió buenas bonificaciones en el club, gracias a lo cual vivió cómodamente.

“En el Dynamo, mi salario medio era de unos 350 rublos al mes. Pero también hubo buenas bonificaciones. En temporadas exitosas, el salario alcanzaba los 1.500 rublos. Vivía cómodamente con este dinero. Pero lo más importante es que primero recibí gratis un apartamento de una habitación y luego de dos habitaciones. Y antes de partir hacia Karlsruhe en 1992, compró dos coches extranjeros por una suma simbólica. Para la gente común entonces esto era un gran problema. En Alemania me convencí de que mis ingresos anteriores no se podían comparar con lo que recibía en virtud del contrato”.

A finales de los años 80 y 90, el delantero Dmitry Radchenko logró jugar primero en el Zenit y luego en el Spartak, donde se mudó un año antes del colapso de la URSS. En entrevista con “Deporte Día a Día”, señaló que no siente mucha diferencia salarial.



“Para ser honesto, realmente no me di cuenta. En el Zenit, por lo que recuerdo, mi salario era de 150 rublos, en el Spartak, de 220. No diré que las condiciones materiales y de vida entonces eran muy diferentes”.

Si crees que los futbolistas soviéticos recibieron poco dinero, estás equivocado. No es apropiado compararlo con los salarios actuales de los jugadores. Pero, por ejemplo, Blokhin podría comprarse un buen frigorífico con sus 320 rublos al mes (teniendo en cuenta las bonificaciones), y Radchenko podría comprarse un abrigo de piel de oveja importado de alta calidad. Así que los futbolistas soviéticos definitivamente no estaban en la pobreza.

martes, noviembre 07, 2023

Mosaicos urbanos soviéticos.







Continuamos admirando el estilo y las ideas de los mosaicos urbanos soviéticos en las fachadas de casas, edificios administrativos e instituciones educativas. Lo que antes parecía una decoración común, ahora, con el paso del tiempo, se convierte en fascinantes .

miércoles, octubre 18, 2023

Sobre el Premio Planeta en "contra los influencers"

(Pre-Textos, 2023)

Pese a la creciente vigencia de los influencers literarios, el proceso por el que el escritor cobra relevancia comercial sólo al transformarse en una figura pública antecede a la consolidación del entorno electrónico. Esto representa un rasgo definitorio de la llamada Cultura de la Transición, pero también fue un fenómeno internacional, al que contribuyó la proliferación de las ferias y festivales literarios desde los noventa (como antes los dedicados al arte o a la cinematografía). En este devenir se aprecia el influjo del cine y la televisión, con el culto a las celebridades, el que se masificaría y normalizaría a través de internet en las últimas generaciones.



Tal aproximación supone concebir al lector fundamentalmente como público, consumidor y, por último, cliente: así, la literatura contemporánea sería un evento social o un espectáculo antes que una experiencia privada. El requisito primordial, desde esta perspectiva, estaría en la proyección del autor como personaje mediático. Es decir, en su capacidad para generar noticias o corrientes de opinión. Un importante indicio de este proceso en la sociedad española sería el mito construido alrededor de la familia Panero en la película "El desencanto" (1976) de Jaime Chávarri.


Dicho rasgo performático, que aúna la realización de un evento con la entronización de personalidades culturales, se aprecia claramente en el Premio Planeta y en el Premio Internacional de Poesía Loewe, dos de los certámenes emblemáticos del idioma, los mismos que han sentado un precedente para muchas otras organizaciones, que proliferaron durante el crecimiento económico (decenas de certámenes y ferias del libro a lo largo del territorio español). Esta conjunción de eventos y personajes resume convocatorias tan diversas como La noche de los libros, Cosmopoética y el Hay Festival. E incluso marca propuestas alejadas de lo corporativo, como las de la poesía escénica, sea a través del Slam Poetry, el circuito de bares literarios o las diversas actividades en librerías. Desde la perspectiva mercantil de la gran industria editorial, pese al crecimiento demográfico, la lectura tradicional, reflexiva y solitaria, no parece ser suficiente sino alcanza estas plataformas.

[...]



Como consecuencia, la mayoría de los editores intentan desenvolverse en un medio siempre en zozobra, creando colecciones alimenticias o buscando hacerse parte del sistema de premios (con una relativa pérdida de autonomía). Resulta curioso que dicha fórmula, en la que la publicidad se mezcla con una simulación del prestigio, se haya consolidado hasta el punto de ser imitada por Círculo Rojo, la empresa de autoedición más exitosa (once mil autores publicados), que organiza una gala para sus autores inspirada en los fastos del Premio Planeta y el Oscar.


De algún modo resulta esclarecedor que el modelo de una empresa de autoedición sea el de los grandes eventos literarios, pues indica que ese tipo de autor es el que predomina en el imaginario de los lectores masivos. En otros términos, los escritores, para el consumidor que conforma el mainstream, serían individuos que, ante todo, proporcionan entretenimiento, sea a través de sus obras o en el seguimiento de su desempeño como figuras públicas, incluso como celebridades dignas de honores y reconocimiento. Así, esta mezcla de admiración y simpatía se expresaría de acuerdo a sectores generacionales, por lo que habría cierta necesidad por conocer el último libro de Javier Marías, Manuel Vilas o Ana Iris Simón.


[...]



De este modo, en distintos planos, se impone el concepto de edición anglosajona, con una creación supervisada, e incluso diseñada, por editores tecnócratas, cuyo énfasis mercantil prescinde de la autoría intelectual y artísticamente independiente. Esto ilustra también el ocaso de la modernidad literaria (desde finales del siglo XX): del privilegio de la expresión de una subjetividad individual se pasa al diseño y la producción de una subjetividad colectiva, aquella que responde a la aceptación de las mayorías y conforma el mainstream.


En consecuencia, la raíz del problema está en cómo se ha concebido e implementado el negocio editorial durante décadas, un proceso en el que la institucionalidad cultural destaca por carecer de una reflexión sobre el paso al entorno postindustrial globalizado. Es decir, no ha existido una auténtica modernización propuesta de ningún tipo que reivindique la relevancia de cada agente dentro de la estructura del sector (autor, editor, distribuidor y librero), lo que ha desprotegido a quienes promueven la calidad literaria (de allí la exaltación, la promoción y la protección de lo que antes sería apenas subliteratura).










domingo, septiembre 10, 2023

Te doy una canción/canciones

 

Un breve paseo por las maravillas político-amorosas que María Jiménez construyó a partir de composiciones ajenas

Pedro G. Romero 9/09/2023

María Jiménez en uno de sus espectáculos durante la Gira Histórica. / Pablo Juliá

Debo al genio de María Jiménez una escena conmovedora y terrible a la vez. Paseaba por Madrid con el filósofo Georges Didi-Huberman y cuando hablábamos del genial cine de Basilio Martín Patino me di cuenta de que estábamos cerca de su casa. Sabía que el alzhéimer estaba haciendo mella en el director salmantino pero no hacía mucho habíamos hablado y, bien, atendía con resolución y alegría las cuestiones de nuestras conversación. Así que le propuse a Georges subir a verlo y conocer al artista que admiraba. Nos atendió su mujer y Basilio se sentó con nosotros en la terraza a tomar un café. La enfermedad estaba muy presente y ese efecto sobre el gran cineasta de la memoria de nuestro país tenía un acento poético. Lo sé bien, lo vivo ahora en la carne de mi querida madre. Lo que se olvida y lo que se recuerda siempre es un enigma que nos hace cuestionarnos, ¿y esto, por qué? Y esas repeticiones, codas musicales y agónicas que insisten una y otra vez sobre un asunto que parece que acabamos de resolver. Pensar todo esto sentado con Martin Patino y Didi Huberman, sentado con estas dos memorias, era algo poético y prodigioso. Es una paradoja distinta, pero no se puede entender la transición política española sin hacer del alzhéimer de Adolfo Suárez una alegoría terrible, teñida de humor negro, seguramente, pero que explica tantas cosas. 

En un momento dado hablamos de Libre te quiero, el film de Patino sobre el 15-M. Le hablé de mi fascinación por la versión de María Jiménez de esa canción y cómo el propio Agustín García Calvo, autor de la letra, me había confesado, a instancia de Isabel Escudero, que prefería esa versión a la original de su compositor Amancio Prada. La letra la abre María con un emocionante: “Recuerdo que tú me decías”. Después seguían los versos emocionantes: “Libre te quiero,/ como arroyo que brinca/ de peña en peña,/ pero no mía.// Grande te quiero/como monte preñado/de primavera,/ pero no mía.//Buena te quiero/ como pan que no sabe/ su masa buena,/ pero no mía.//Alta te quiero/ como chopo que al cielo/ se despereza,/ pero no mía. //Blanca te quiero/ como flor de azahares/ sobre la tierra,/ pero no mía.” Y entonces estallaba, a modo de estribillo, ese “Pero no mía,/ni de Dios ni de nadie/ni tuya siquiera”. Una y otra vez repetido, “ni de Dios ni de nadie/ni tuya siquiera”. “Ni tuya siquiera”. 

María Jiménez - Libre te quiero

Le cantábamos la letra a Georges para que supiera de qué estábamos hablando. Yo le decía a Basilio que sí, que esa versión hubiera sido mejor para su película sobre las plazas, sobre esa revuelta política determinante que sucedió en Madrid, en España, en mayo de 2011. Basilio asentaba con la cabeza y se reía y decía que era una lástima y que no, no conocía esa versión. Cambiamos de tema, hablamos de cine y de memoria, de montaje y de guerra civil. Y, de pronto, empezó la terrible secuencia. Basilio volvió a preguntarme una y otra vez, “y tú dices que hay una versión de Libre te quiero, ¿cantada por quién?”. Una y otra vez me hacía la pregunta y yo le respondía María Jiménez y se repetía sustancialmente la conversación. Veíamos los estragos de la enfermedad, pero también nos preguntamos, precisamente, en este tramo de la conversación, por qué repetir una y otra vez esto con todas las cosas de las que habíamos hablado. Basilio estaba fatigado y en el séptimo o noveno María Jiménez nos levantamos y nos despedimos cariñosamente. Claro, uno no podía dejar de hacerse preguntas sobre el tiempo, sobre el montaje, sobre la historia. La alegoría terrible que nos había regalado el alzhéimer que arruinaba la memoria del maestro. 

Georges Didi-Huberman. / CCCB

Bajando por las escaleras, Didi-Huberman quería saber más sobre esta artista flamenca que no conocía, María Jiménez. Se me ocurrió decirle una barbaridad que seguro puede ser cierta. “Georges, lo que toda una generación descubrió en las plazas del 15-M, que la política también era afecto, amor, deseo, placer, alegría, todo eso muchos lo descubrimos escuchando a María Jiménez.” Una exageración hiperbólica que, para mí, hoy, es lapidaria, estando tan cerca su muerte. María Jiménez había llevado la bulería y la rumba a cotas y excesos que el género no soñó jamás. El arrastre sexual que daba a cada verso conmovía a cualquiera. Los flamencos, siempre injustos, no la reconocen entre las suyas y la mandan a las filas de la copla y, desde allí, nos la mandan de vuelta, como a Bambino, otro grande, por el ejercicio ‘menor’ que daban siempre a su mercancía cantable. Aceptemos la palabra ‘menor’, sí, en el sentido que le daban Deleuze y Guattari a la palabra en Una literatura menor, aquello que desterritorializa y, a la vez, es voz de una comunidad. Y esa fue, sin duda, la entrada de María Jiménez en el mundo discográfico de la mano de Gonzalo García-Pelayo, que ensayó con ella una de sus más audaces ideas. Hacer que los grandes himnos políticos sean también grandes canciones de amor.

En su obra maestra de 1978, Vivir en Sevilla, se repite sobre uno de los personajes, un joven que escucha una y otra vez a Carlos Puebla y los tradicionales con Hasta siempre comandante, un disco que García Pelayo importó para su sello Gong. “Escucha una y otra vez la canción como si fuera una canción de amor”, dice la voz en off. El Ché Guevara convertido en leitmotiv de eros –¿y acaso no era esa la razón de su éxito?–. Años atrás Maruja Garrido había colado a la censura franquista Avanti Ché, versionando por rumba el himno dedicado al revolucionario argentino. García-Pelayo cultivó el hallazgo profusamente con María Jiménez desde su primer gran éxito, aquel Vámonos del gran José Alfredo Jiménez que encendía el ascenso de esa juventud marxista y flamenca: “Yo no entiendo esas cosas de las clases sociales”. 

María Jiménez había llevado la bulería y la rumba a cotas y excesos que el género no soñó jamás

Recuerdo que Gonzalo me contó la sesión de grabación de otra magnífica, La Susi. Gonzalo grabó con ella, en 1977, Como tú, el poema de León Felipe que musicó Paco Ibáñez a finales de los años 60. “Como tú piedra pequeña, cómo tú, guijarro humilde, cómo tú, que no sirves para ser piedra de una lonja, ni piedra de un palacio ni piedra de una iglesia, ni piedra de una audiencia, cómo tú”. Yo lloraba cada vez que escuchaba a La Susi en una interpretación sentida y última que llegaba muchísimo más allá de la versión de su autor. Y ese ¡ay!, lastimoso del final. Para mí era un misterio como La Susi había hecho suya esa letra. Conocí a La Susi, la escuché muchas veces cantar. Era formidable ese metal suyo, ese paladar en la voz, como dicen los flamencos. Gonzalo me dijo que La Susi ni aprendió la letra. Él se la iba poniendo escrita en unas cartulinas sobre el cristal de la pecera del estudio de grabación y ella hacía suya, lentamente, cada sílaba. Su prodigioso sentido del compás le permitía ralentizar la dicción sin perderse. Ese arrastre de las palabras, ese “guijarro humilde”, resulta todavía prodigioso. Aprendí mucho ahí sobre lo que significa la máquina flamenca, la máquina popular que glosaron Juan de Mairena y Antonio Machado en una sola voz.

Pero sin duda, para mí –creo que tengo repetidos y gastados tres o cuatro ejemplares iguales de aquel vinilo–, la cumbre era la versión rapidísima que habían gestado a partir del Te doy una canción de Silvio Rodríguez. Ahí estaba la clave, creo. El propio Silvio Rodríguez había pergeñado el tema con esa intención, hacerle una canción de amor, de amor terrenal, a la patria. Y la canción funcionaba. Funcionaba hasta que te dabas cuenta de que hablaba de Cuba, de la patria, de la matria si se quiere y eso, en algún momento, hasta para los más cubanos de los cubanos, se hace insoportable. El doble entendido, esa era la clave del himno pero, la virtud de la versión de María Jiménez era que incluso ahí, incluso con el sobreentendido, el tema era pleno. Silvio Rodríguez pone mucho en juego en aquella letra, la propia función del arte, la necesidad política de la palabra, de la palabra amorosa también. Y viceversa. Eso lo supieron ver bien Gonzalo García Pelayo y María Jiménez. En sus Canciones de la Guerra Social Contemporánea, Guy Debord y Alice Becker-Ho no pretendían otra cosa: todos los himnos políticos son canciones de amor. 

Silvio Rodríguez, en 1969. / Wikipedia

Decían que María Jiménez cantaba con el sexo. El machismo exhibicionista de la época la llamaba con el sobrenombre de La Pipa, una manera de defenderse del arrollador erotismo de su voz. Su “garganta profunda” era también una metáfora poco afortunada. Pero no, todo era verdad, con María Jiménez todo era verdad en el sentido sexual de la palabra. Una política de las pasiones, incluso de las bajas pasiones. El bajo materialismo de Georges Bataille. Eros es el motor del 68, eso hay que entenderlo con la misma violencia que lo predicaba Marcuse. Es curioso –esto lo pienso ahora mismo– que todo el proyecto político y poético de Georges Didi-Huberman estos últimos años está también ahí, en la relación política de las pasiones humanas. Los afectos, como decía Spinoza, son la única base posible de la verdadera política. No sólo el amor fraternal, la hermandad, también el deseo desatado, el impulso pasional, el amor loco, también el desamor: “Me contaron que estabas enamorada de otro y entonces me fui a mi cuarto y escribí ese artículo contra el Gobierno por el que estoy preso”, decía el breve epigrama de Ernesto Cardenal. Aplicado a la canción de Silvio Rodríguez era la bomba. “Como un disparo, un libro, una palabra, una guerrilla, como doy el amor.” Me impresiona ahora recordar la cantidad de veces que me he echado a la calle entonando este himno que para mí siempre será una canción de María Jiménez.



sábado, septiembre 02, 2023

La justicia es eterna para Víctor Jara:

 la Corte Suprema de Chile condena a siete exmilitares por el secuestro y homicidio del cantautor

 A dos semanas de que se vaya a cumplir el 50 aniversario del asesinato del cantautor Víctor Jara, la Corte Suprema chilena ha dictado una sentencia definitiva contra siete exmilitares, a los que ha condenado a 15 años de prisión por el secuestro y asesinato del compositor. El tribunal también impone una pena de 10 años por el secuestro del entonces director de Prisiones, Littré Quiroga. Ambos fueron torturados y ultimados a balazos. Los condenados, de entre 73 y 85 años, son Raúl Jofré González, Edwin Dimter Bianchi, Nelson Haase Mazzei, Ernesto Bethke Wulf, Juan Jara Quintana y Hernán Chacón Soto, responsables de dos muertes ominosas. Los cadáveres fueron arrojados en un terreno baldío cerca de las vías del tren, en las inmediaciones del Cementerio Metropolitano de Santiago de Chile, el 16 de septiembre de 1973.

El autor de canciones míticas como Te recuerdo, Amanda o A desalambrar tenía 40 años cuando fue víctima de una muerte horrible. Fue salvajemente torturado, recibió puñetazos, golpes de culata y patadas en la cara y en las manos y terminó acribillado a balazos. Le destrozaron la cabeza, pero mientras aguantaba la paliza Víctor Jara reía, quizá fuera una mueca de terror, pero Víctor siempre llevaba la sonrisa puesta. Antes de que morir pudo escribir un poema, Somos cinco mil, que fue sacado clandestinamente del centro de torturas.


Nacido en Santiago de Chile el 28 de septiembre de 1932, era el cuarto de los seis hijos de un matrimonio campesino que vivió en condiciones de servidumbre feudal. Su padre era analfabeto y alcohólico; su madre, cantora, animaba las fiestas y los velatorios. La pareja y su progenie vivían en la miseria. En 1943, la familia se afincó en los arrabales de Santiago de Chile, lo que dejó honda huella en su memoria y despertó su conciencia política. En las raras ocasiones en que probaban la carne, los Jara creían que era día festivo. Antes de abrazar la fe comunista, Víctor Jara había dado muchos tumbos en su vocación y convicciones. Había querido ser sacerdote e hizo algunas incursiones como actor, al tiempo que ejerció de escenógrafo y gestor cultural. Con esas inquietudes pidió el ingreso en el Partido Comunista, en el que empezó a militar en los años cincuenta, como hicieron otras muchas personalidades de Chile, entre ellas el poeta Pablo Neruda, quien murió probablemente envenenado, pocos días después del golpe de Estado de Pinochet, el general que derrocó al socialista Salvador Allende.


VOCACIÓN TEATRAL

A comienzos de 1970, el compromiso político empujó Víctor Jara a abandonar su cargo como director teatral de la Universidad de Chile, faceta en la se labró un prestigio con montajes como Ánimas de día claro, La remolienda, escrita a cuatro manos con su amigo Alejandro Sieveking; Los invasores, de Egon Wolff, o El círculo de tiza caucasiano, de Bertolt Brecht. La pertenencia al grupo teatral le permitió visitar Chile, Argentina, México, Colombia y otros países. En julio de 1960 a Cuba recaló en Cuba, apenas un año y medio del triunfo de los barbudos, y así conoció sí al Che después de que Fidel Castro diera plantón a la compañía.


El teatro perdió a un actor, dramaturgo y director, pero la música ganó a un cantante que descolló por su ternura y sensibilidad. Ya apuntó maneras con el conjunto folklórico Cuncumén. Venía con la lección medio aprendida, con algunas dotes adquiridas en el Seminario Redentorista de San Bernardo, donde aprendió a cantar gregoriano. Después, tras la desolación que la causó la muerte de su madre. A partir de 1965, cantó como solista en la legendaria peña de los Parra y grabó sus primeros discos, que fueron coronados por el éxito. Junto con Patricio Manns, Isabel y Ángel Parra y Rolando Alarcón, se convirtió en exponente de la Nueva Canción Chilena y, entre 1966 y 1969, dirigió el conjunto Quilapayún. Sin saber lo que era un pentagrama, alumbró canciones imborrables con el sobrio acompañamiento de su guitarra. Cantaba en un tono susurrante que «la vida es eterna en cinco minutos» y recordaba a Amanda, « la sonrisa ancha, la lluvia en el pelo…».


El 11 de septiembre, el día del golpe de Estado, en coherencia con la petición del presidente Allende para que los ciudadanos se concentraran en sus lugares de trabajo, se encaminó a la Universidad Técnica del Estado, donde trabajaba. Allí protestó junto con un millar de personas, hasta que al alba del día siguiente el Ejército tomó el campus y envió a los «prisioneros de guerra» al Estadio Chile, un siniestro escenario de la muerte que hoy lleva el nombre del cantautor. Extenuado por el hambre, la sed y el dolor, aún tuvo fuerzas para escribir un escalofriante poema que entregó, inconcluso, a sus compañeros antes de que los militares se lo llevaran.







viernes, julio 28, 2023

Sabes que no podría durar

MORRISSEY

26 de julio de 2023

“Ella solo tenía tanto 'yo' para dar. Su sello la abandonó después de vender 7 millones de álbumes para ellos. Se volvió loca, sí, pero poco interesante, nunca. Ella no había hecho nada malo. Ella tenía una orgullosa vulnerabilidad... y hay cierto odio en la industria de la música hacia los cantantes que no 'encajan' (esto lo sé muy bien), y nunca son elogiados hasta que mueren, cuando, finalmente, no pueden responder. .


 El cruel corralito de la fama rebosa de elogios para Sinead hoy... con las habituales etiquetas tontas de "icono" y "leyenda". La alabas ahora SÓLO porque es demasiado tarde. No tuviste las agallas para apoyarla cuando estaba viva y te estaba buscando. La prensa etiquetará a los artistas como plagas por lo que ocultan... y llamarían a Sinead triste, gorda, chocante, loca... ¡ay, pero hoy no! Los directores ejecutivos de la música que pusieron su sonrisa más encantadora cuando la rechazaron para su lista están haciendo fila para llamarla un "ícono feminista", y celebridades de 15 minutos y duendes del infierno y sellos discográficos de diversidad excitada artificialmente están presionando en Twitter para Twittear su charla sin valor... cuando fueron USTEDES quienes convencieron a Sinead para que se rindiera... porque ella se negó a ser etiquetada, y fue degradada, como siempre son degradados los pocos que mueven el mundo. ¿Por qué ALGUIEN se sorprende de que Sinead O'Connor esté muerta? ¿A quién le importó lo suficiente como para salvar a Judy Garland, Whitney Houston, Amy Winehouse, Marilyn Monroe, Billie Holiday? ¿A dónde vas cuando la muerte puede ser el mejor resultado? ¿Esta locura musical valió la vida de Sinead? No, no lo fue. Ella era un desafío, y no podía ser encerrada, y tuvo el coraje de hablar cuando todos los demás permanecieron en silencio. Fue acosada simplemente por ser ella misma. Sus ojos finalmente se cerraron en busca de un alma que pudiera llamar propia. Como siempre, los lamestreamers pierden el punto culminante, y con las mandíbulas trabadas regresan al "icono" y la "leyenda" insultantemente estúpidos cuando la semana pasada las palabras mucho más crueles y despectivas lo habrían hecho.

 Mañana, los petimetres aduladores volverán a sus publicaciones de mierda en línea y su acogedora cultura del cáncer y su superioridad moral y sus obituarios de vómitos repetidos como loros... todo lo cual te atrapará mintiendo en días como hoy... cuando Sinead no necesita tu basura estéril.

26 de julio de 2023.

Ph:D R.

Fragmento del libro:“Víctor Jara : Un canto truncado” Testimonio de su esposa, Joan Jara._😔✊🏽🇨🇱

"Lo siento, tenía que encontrarla…Lamento decirle que Víctor ha muerto… Encontraron su cuerpo en la morgue.  (…) Le ruego que sea valie...